Gálbarruli cuenta ya con un centro sociocultural más funcional, cómodo y preparado para acoger la vida social del municipio. El Gobierno de La Rioja ha financiado las obras de reforma del espacio a través del Plan de Obras y Servicios Locales, con una aportación de 21.780 euros, el 72 por ciento de una actuación que ha tenido un presupuesto total de 30.437,21 euros.
El consejero de Política Local, Infraestructuras y Lucha contra la Despoblación, Daniel Osés, ha visitado este martes las nuevas dependencias junto a la alcaldesa de Gálbarruli, Sonia Pérez, y el director general de Política Local y Lucha contra la Despoblación, Óscar León. Durante la visita, Osés ha defendido que la inversión responde al compromiso del Ejecutivo riojano con los pequeños municipios y con la creación de espacios de encuentro que favorezcan la convivencia, el ocio y la sociabilidad en el medio rural.
“Esta actuación supone un paso más para mejorar este centro social y transformarlo en un espacio para dinamizar la actividad social del municipio”, ha señalado el consejero, que ha vinculado la reforma con el objetivo compartido de combatir la despoblación y mejorar la calidad de vida de los vecinos. En esa misma línea, ha subrayado la importancia de contar con lugares donde reunirse, organizar actividades y mantener viva la relación cotidiana entre los habitantes del pueblo.
La alcaldesa, Sonia Pérez, ha agradecido el apoyo económico del Gobierno regional y ha explicado que la reforma permitirá hacer el local “más atractivo”. El objetivo del Ayuntamiento es que, más adelante, el espacio pueda funcionar como bar y permanecer abierto durante todo el año, convirtiéndose así en un punto de encuentro estable para los vecinos. En pueblos pequeños, un local abierto no es solo un servicio más: muchas veces es el lugar donde se charla, se celebra, se acompaña y se combate esa soledad silenciosa que también pesa en el medio rural.
La actuación principal ha consistido en la recuperación integral de la antigua cocina, que antes de las obras se encontraba degradada y se utilizaba prácticamente como almacén. La reforma ha permitido devolverle su uso original y dotar al centro de una infraestructura renovada para apoyar las actividades sociales que se organizan habitualmente, desde comidas populares hasta cursos, reuniones o eventos festivos.
Uno de los cambios más útiles para los vecinos ha sido la apertura de un nuevo acceso directo entre la cocina y la sala principal de reuniones. Con esta conexión se evita tener que pasar por los pasillos comunes del inmueble para desplazarse entre ambas zonas, lo que mejora la comodidad y facilita la organización de encuentros en los que la cocina tenga un papel importante.
El proyecto ha incluido también mejoras en eficiencia energética y confort interior. Se han instalado nuevos aislamientos en paredes y techos y se han sustituido las antiguas ventanas de madera por otras de mayor calidad con acabado en madera. Estas actuaciones permitirán mantener una temperatura más agradable dentro del recinto y proteger mejor el espacio frente al frío y el calor exterior.
La nueva cocina cuenta, además, con instalaciones modernas de electricidad, iluminación LED, fontanería y una campana de extracción de humos. El espacio se ha distribuido en varias zonas para ordenar mejor su uso: área de cocinado, pequeño almacén independiente y vestíbulo de entrada. Una reforma sencilla en apariencia, pero de esas que pueden cambiar bastante el día a día de un pueblo cuando lo que se gana es un lugar mejor para estar juntos.


