Tres años después, la UD Logroñés ha vuelto a Primera Federación. Es el segundo ascenso de la historia de la entidad, el primero sin restricciones ni pandemias. Abrazos de gol en Murrieta, de pasión por unos colores, para recupera todo aquello que no se celebró completamente en 2020. Porque a los blanquirrojos les valía con no perder ante el Sanse en Matapiñonera y lo han hecho a la épica. En la prórroga, empatando 1-1 ante el Sanse, con gol de Cabetas de córner en el 114′. Agónico, increíble, espectacular, magnífico, fabuloso. Cardíaco, agónico, soberbio, espectacular. Se acaban los objetivos. Lo vivido, lo soñado, lo deseado se ha superado con creces.

Porque el camino a Murrieta no ha sido ni mucho menos fácil. El equipo pasó por altibajos en la primera vuelta y de hecho, dejó escapar la primera plaza demasiado pronto. El ascenso directo quedó descartado y lo que tocó fue una ardua tarea por meterse en el playoff. Entre las jornadas 20 y 24, los logroñeses estuvieron fuera. Demasiados tropiezos, derrotas duras como la del Alfaro en casa, en Nájera o en Utebo. Sin embargo, los futbolistas superaron los nubarrones, los problemas y a partir de marzo, se lanzaron directos a por el ascenso. Ojo a sus números: una sola derrota, en el campo del Eibar B, en los últimos dieciocho partidos (incluida la final).

Foto: Fernando Díaz
Un equipo magnífico a nivel ofensivo y con una defensa cada vez más sólida en el momento clave de la temporada. Los dieciocho goles de Berto Rosas, los doce de Kike Rivero, ocho de Anai, siete de Santana o seis de Benítez. Y atrás, con la contundencia de Muguruza, la experiencia de Cabetas, el descaro de Camacho o la aportación del capitán Iñaki, que cumplió 350 partidos con la zamarra blanquirroja. Todo ello, bajo la batuta de un Unai Mendia tranquilo y el trabajo que dejó el ex director deportivo Quique García. Perfil bajo, sin titulares, sin grandilocuencias, pero sí dedicación apasionada al balompié.

Foto: Fernando Díaz
Así ha llegado el último partido, que ha dejado, en cambio, dos bajas cruciales. Ni el portero Taliby, ni el delantero centro Berto Rosas han podido jugar esta final en Matapi. Difícil pensar en ausencias más destacadas y con esos mimbres, el equipo debía afrontar 90 (o 120 minutos) para defender esa ventaja. Ganar o empatar significaba el ascenso, perder, la decepción. En caso de victoria sansera por la mínima, la prórroga sería el destino y al final de esta, los madrileños subirían al gozar de una mejor clasificación.
Reponiéndose a todo
Con esas dos bajas de máximo calibre, Mendia ha saltado con Daza bajo palos; Val, Muguruza, Cabetas y Camacho en defensa; Quique Rivero y Marí en el centro del campo; Ismael Santana, Benítez y Anai en línea de tres y arriba, el ‘lobo’ Lupu. Batalla ante mil espectadores en una grada donde solo se escuchaba el tronar blanquirrojo. Impulsados por su enorme hinchada, los blanquirrojos han saltado serios, dispuestos a no permitir que el Sanse. Dos ha tenido Lupu, un tiro a bocajarro dentro del área y un posterior remate de cabeza ligeramente desviado. Primeros intentos bajo una tarde calurosa que ha dejado la lesión del local Vander, de los más peligrosos.

Foto: Fernando Díaz
El sol hacía mella, pero el grito era unánime: «¡Que sí joder, que vamos a ascender!». Lo creía la grada y el reloj corría a su favor. El Sanse, a su estilo, con balones largos, pero sin avisos hacia Daza. Y por parte de la UD Logroñés, peligro vertical. Lupu, en fuera de juego, se había plantado ante el portero y Anai ha filtrado a Benítez, que apenas ha podido rozar. Sin embargo, el Sanse se ha puesto a atacar en los minutos antes del descanso y finalmente, ha encontrado el penalti. Derribo dentro del área a Fer Ruiz y penalti transformado por Garci. Eliminatoria igualada o mejor dicho, a favor del Sanse. El 1-0 les valdría en la prórroga, al estar mejor clasificados.
Polémica pena máxima (era fuera) y chispas en la celebración, pues desde la grada visitante ha caído una bengala al campo, cerca de donde los jugadores del Sanse estaban celebrando. Chispas en la celebración, partido detenido durante cinco minutos y finalmente, descanso.

Foto: Fernando Díaz
Espoleados por el gol a favor, los jugadores del Sanse han salido más enteros en la segunda parte, con un testarazo de Lucas arriba, a bocajarro. Seguidamente, en un saque de esquina a favor, la afición de la UD Logroñés ha pedido mano dentro del área. Pero nada estaba perdido y los de Mendia seguían arreciando. Salida rápida, remate de Val, parada de Lejárraga y remate de Marí fuera con todo a favor. Otra ocasión diáfana al limbo y el crono seguía corriendo y ya era el 70′. Los madrileños, siempre muy directos, presionaban muy alto y además, generaban peligro con centros y remates. Mendia ha sacado a Febas por Benítez en el 71′.

Foto: Fernando Díaz
Nervios a flor de piel, nervios de un Daza en salida al que el balón le ha puesto nervioso. La primera, una pérdida grave y la segunda, ha dejado libre al delantero del Sanse para el 2-0. Fer Ruiz se ha quedado solo y en lo que ha podido ser la sentencia, la ha echado arriba. Debilidad muy clara de la UD Logroñés y los madrileños, al oler sangre, han buscado el 2-0 antes de la prórroga. Mendia, para recomponer el asunto, ha sacado a Pascual (Camacho) y Otadui (Santana). Al final, con todo el sufrimiento, al tiempo suplementario. 30 minutos para marcar un gol, cuando ya habían pasado más de dos horas del inicio. Partido eterno en el epílogo de la temporada.
En el último suspiro de la agonía
Media hora, treinta minutos, 1800 segundos para encontrar el tanto del ascenso. Un tiempo extra a plena intensidad, donde Daza ha salvado un remate de Mario González y Urki por Anai en el 100′. Pasaba el tiempo y subía la impotencia de una UD Logroñés que recortaba, se recreaba en florituras, pero terminaban no armaban la pierna. Primera parte de la prórroga al limbo, solo quedaba la segunda. Latif por Rivero, último cambio, a la agónica. La ha tenido Lupu, con testarazo forzado.

Y finalmente, en el 114′, contra las cuerdas, cuando la energía se iba, cuando todo parecía perdido. Cuando todo estaba perdido, Cabetas, Eduardo Cabetas, el central. Cabetazo, tremendo cabetazo que ha valido la Primera Federación. Qué sufrimiento y qué gloria, qué absoluta gloria. Así se acaba una temporada, así se sufre, así se gana, así se lucha, así se pelea. Así se superan los malos momentos y qué carajo, así se empata para ganar un ascenso.


