Agricultura

Caras, pero con garantía: las mallas antigranizo ganan superficie en los perales

Una explotación de perales en Entrena protegida de la piedra con mallas. | Foto: Leire Díez

Cubrir con mallas una hectárea de perales cuesta entre 20.000 y 28.000 euros, una instalación que es más rentable cuando se trata de fincas con cierto tamaño, lo que en La Rioja no es la tónica general. Junto a ello, la alta edad media de los agricultores y la falta de relevo no hacen muy atractiva esta inversión en las fincas. Sin embargo, desde la Denominación de Origen Protegida Peras de Rincón de Soto aseguran que en los últimos años se han puesto bastantes.

De las 1.150 hectáreas plantadas con las que cuenta la DOP, un centenar estará cubierto a finales de este año con estas mallas (hay nuevas fincas que se sumarán durante los próximos meses a las parcelas que ya cuentan con la instalación). «Además, hay nuevas plantaciones, todavía jóvenes, que de cara a los próximos años también contarán con mallas y que podrían sumar unas 70 hectáreas más», apunta el director general de la denominación, Sixto Cabezón, que añade que la Consejería de Agricultura financia hasta el 50 por ciento del coste de la instalación (sin contar el IVA).

Uno de los motivos por los que esta tendencia va al alza pese a su coste es el seguro y es que pese a que la póliza del peral es cara, contando con mallas antipedrisco se reduce mucho el coste porque se elimina el principal riesgo para la explotación que es el granizo: «De hecho, los agricultores que cuentan con mallas siguen haciendo el seguro porque, además de su bajo precio, en torno a un tercio del coste, aseguran también con él la propia estructura antipedrisco, además de cubrir otros riesgos como pueden ser daños por animales».

Una protección del peral que no solo sirve para asegurar la producción, sino también para mantener a los árboles libres de fuego bacteriano ya que en un año con condiciones óptimas para su desarrollo, las heridas por la piedra agravan mucho más el problema. Un factor que también ha hecho de estas mallas una solución atractiva contra la enfermedad. «Basta con recordar la granizada del año pasado en la zona de Navarrete. La piedra no tocó mucho los perales, pero las fincas que cogió sin malla el fuego acabó llevándose todo por delante y no hubo forma de controlarlo, teniendo que arrancar los árboles».

«Hay que tener en cuenta que los precios actualmente de la pera bajo el sello de la DOP son altos. El año pasado rondaron entre los 90 y 95 céntimos el kilo de media, por lo que el agricultor quiere garantizar como sea su producción y de esta forma asegura sus kilos y también la instalación que protege el peral. Por eso creo que las mallas van a extenderse poco a poco por la región», añade el gerente.

De la devastación a la convivencia

«El fuego bacteriano ya tiene otra cara en los perales de La Rioja. A día de hoy estamos muy bien frente a años anteriores y, aunque queda todavía mucho por mejorar, estamos en un buen punto de partida». Así de tajante se muestra Sixto dibujando un haz de esperanza en este sector que en las dos últimas campañas ha agonizado por una enfermedad imparable.

Por un lado, gracias al «trabajo espectacular del limpieza que han hecho los agricultores este invierno, sin parar, que ha permitido llegar a primavera con los árboles muy limpios». Así mismo, los tratamientos también tienen gran parte de responsabilidad destacando la aplicación del nuevo bacteriofago PEA-02 autorizado de manera excepcional este año. «El agricultor ha cogido conciencia y ha dado dos o tres tratamientos durante la floración, cosa que antes no hacían todos y este año ha sido algo generalizado».

Por si fuera poco, la meteorología ha sido menos favorable para el desarrollo de la enfermedad que en los años 2025 y 2024. «No quiere decir que esté siendo buen año en cuanto al clima, porque es el tercer peor año, pero es cierto que nos ha dado un cierto respiro después de dos años muy complicados para tener un buen punto de partida. Eso sí, el sector sigue muy pendiente de la evolución y seguimos trabajando y aprendiendo desde la mesa técnica del fuego bacteriano. Poco a poco se va investigando más, así que esperemos que en unos años podamos contar con varios productos nuevos que faciliten la convivencia con el fuego bacteriano que es lo que estamos haciendo este año, porque el anterior lo que hizo el fuego es devorarnos», apunta el gerente de la DOP.

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