Deportes

«Que se queden y crezcan aquí»: el vivero blanquirrojo de la UD Logroñés da resultados

Iñaki y el entrenador de porteros del primer equipo participan en una entrenamiento de la cantera blanquirroja.

La UD Logroñés empieza a recoger los frutos de una inversión sostenida en su fútbol base desde que se estrenara la Ciudad Deportiva de Valdegastea. El título del Promesas en Tercera Federación -el segundo en las tres últimas temporadas-, logrado además sin conocer la derrota en toda la temporada, y la histórica clasificación del Juvenil A para la Copa del Rey sitúan a la cantera blanquirroja en el centro del foco, no solo por los resultados, sino por el modelo que hay detrás.

«Ha sido un año para nosotros quizás el más histórico en lo que a fútbol base se refiere», resume Eduardo Valdovinos, responsable de la estructura formativa del club riojano. Un diagnóstico que se apoya en dos hitos que no son habituales en el contexto regional: la presencia entre las mejores canteras del país en categoría juvenil y el dominio incontestable del filial en una Tercera Federación que comienza a quedársele un poco pequeña por culpa del bloqueo que ha provocado el primer equipo durante las tres últimas campañas. Las tres últimas camadas blanquirrojas han demostrado que están preparadas para comprobar cómo de competitivas pueden ser en la cuarta categoría del fútbol español.

Yayo, Valdovinos, Revuelta y Sergio Rodríguez.

Ante, en la base, durante el proceso formativo antes de rondar el primer equipo, la entidad está trabajando con una idea clara: «Estamos hablando de competir contra las canteras más potentes de Primera División, pero sin tener todavía un primer equipo en estas categorías», subraya Valdovinos sobre el logro del Juvenil A (quinto el curso pasado en División de Honor y clasificado para la Copa -nunca lo había logrado un equipo riojano hasta el momento- durante este curso), mientras que sobre el Promesas incide en la dificultad de lo conseguido: «No es normal estar un año entero sin perder».

Más allá de los resultados, la entidad defiende que el crecimiento responde a una planificación estructural basada en la mejora continua del jugador. «El futbolista tiene que mejorar del 1 de agosto al 30 de mayo. Ahí es donde está el verdadero fruto», explica el técnico, que pone el acento en el trabajo diario frente a modelos más puntuales de captación y seguimiento con centros de tecnificación puntuales que «creemos no ayudan tanto a la mejora del futbolista».

En ese sentido, el club ha reforzado en los últimos años tanto sus instalaciones como su estructura técnica, con el objetivo de ofrecer un entorno estable de desarrollo. Una apuesta que, según sus responsables, empieza a traducirse en la aparición de futbolistas preparados para competir en categorías superiores e incluso dar el salto al primer equipo.

Raúl Bello recibe las instrucciones de Unai Mendia en una sesión de esta temporada.

Casos como los de Manex Rezola (ya en el Real Madrid), Eder Larrea o Latif ejemplifican esta progresión deportiva. «El año que está haciendo Eder es sensacional», apunta Valdovinos, mientras que del tercero destaca su capacidad física y su impacto en el juego. Ambos representan una tendencia creciente: la de jugadores formados en la casa que empiezan a tener protagonismo en el primer equipo.

Este crecimiento, sin embargo, también abre nuevos escenarios. Entre ellos, la necesidad de elevar el nivel competitivo del filial para seguir acompañando la progresión de los jugadores. «Ese salto es el que te acerca al primer equipo», reconoce Valdovinos en referencia a una posible presencia en Segunda Federación, e incluso una categoría superior si finalmente se consigue el necesario ascenso del primer equipo.

En paralelo, la consolidación del modelo de cantera ha reavivado un debate recurrente en el fútbol riojano: el de la captación de talento. Valdovinos asume con naturalidad una dinámica que considera inherente al propio sistema. «Esto es fútbol. Y está inventado desde hace mucho tiempo. Ni somos los primeros en hacerlo, ni los únicos que lo hacemos. De hecho, a nosotros también nos fichan jugadores», señala, recordando que la UD Logroñés también pierde talento cuando aparecen clubes de mayor dimensión.

Canteranos que iniciaron la pretemporada pasada con el primer equipo.

«Te viene el Real Madrid o el Villarreal y es muy difícil competir con eso», añade, en alusión a casos recientes como el de Manex Rezola o el de un joven jugador de F8 que acaba de salir hacia Vila-real. El club, en ese sentido, defiende no poner trabas al crecimiento individual del futbolista: «No vamos a bloquear a un jugador si creemos que va a mejorar».

Al mismo tiempo, desde la entidad se lanza un mensaje hacia el entorno más cercano, apelando a una mayor comprensión del papel que desempeña dentro del ecosistema futbolístico regional. «Parece que cuando lo hacemos nosotros somos los malos y cuando viene un club de fuera de la región es fantástico», apunta Valdovinos. «Hay quien nos quiere ver como esos que llegamos con cuernos y tridente», pero «no debería ser así». Es más, «esa hipocresía duele», en referencia a que «todos los clubes buscan en otros equipos jugadores que les puedan encajar en su estructura de cantera porque buscan tener mejores equipos». «Cuando lo haces tú es fantástico, cuando te lo hacen a ti ya no gusta tanto».

Esa percepción contrasta, según defiende, con el impacto positivo que la cantera blanquirroja está generando en otros equipos riojanos. La política de cesiones ha permitido que clubes como el Varea, el Náxara o el Alfaro cuenten con futbolistas formados en la UD Logroñés, elevando así el nivel competitivo de sus plantillas. «Es bueno para el jugador, es bueno para los clubes y es bueno para nosotros», resume, movimiento, el de las cesiones, que irá en aumento conforme nuevas camadas vayan llegando hasta el Juvenil A y el Promesas, porque la edad sí define la estancia de los jugadores en la entidad si finalmente no logran dar el salto al primer equipo. Este verano se producirá un nuevo cambio generacional en los dos equipos, y eso abrirá oportunidades a los clubes riojanos que quieran estar atentos.

Latif en el partido de liga ante el Alavés B jugado en Las Gaunas. Foto: Riojapress

Los datos refuerzan esta idea. Decenas de futbolistas que han pasado por la estructura del club compiten actualmente en categorías nacionales, desde Segunda Federación hasta Primera División, lo que evidencia una producción de talento sostenida en el tiempo. Es el caso de Juan Iglesias, el de Marcos André o el de Enol. Pero hay otros muchos. «Hay más de cuarenta jugadores que han pasado por nuestra estructura de cantera que ahora están jugando en Segunda Federación», contabiliza. «Más de diez lo están haciendo en Primera Federación», repasa; y «son jugadores, todos ellos, que se están ganando la vida con el fútbol», remarca.

Con todo, el club insiste en que el proceso requiere tiempo. «Esto no es una carrera de 100 metros, es una maratón», recuerda Valdovinos, que sitúa el objetivo final en la consolidación de un modelo capaz de alimentar al primer equipo y, a medio plazo, facilitar el acceso al fútbol profesional.

Mientras tanto, los resultados empiezan a acompañar. La cantera ya ha dado un paso adelante. Ahora, con el primer equipo a las puertas de un nuevo playoff de ascenso, el siguiente reto del proyecto formativo de la Ciudad Deportiva sería el de poder trasladar este crecimiento estructural al escenario competitivo más inmediato, que sería no solo celebrar un ascenso a Segunda Federación sino demostrar sobre el terreno de juego que la cantera blanquirroja da el nivel para competir en la cuarta categoría del fútbol español. Pero esta oportunidad depende ahora mismo del primer equipo.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top