Luis Cacho se enfrentará próximamente a un juicio oral por presuntos delitos de falsificación documental y estafa procesal. El Juzgado de Instrucción número 52 de Madrid apunta a la presunta creación de pruebas falsas por parte del exconsejero de Educación para inculpar a un antiguo empleado, quien ya fue absuelto de las acusaciones iniciales. La posible pena para Cacho oscila entre los dos y los cuatro años de prisión, dependiendo del grado de responsabilidad que determine el tribunal.
En junio de 2022, según ha adelantado OK Diario, Luis Cacho presentó una querella contra un exempleado de la empresa Orfeo XXI, acusándolo de estafa, administración desleal y falsificación de cuentas. Sin embargo, la investigación determinó que el empleado no tenía responsabilidad en los hechos.
Posteriormente, se detectaron irregularidades en las pruebas presentadas por Cacho y una de sus empleadas. Entre ellas, un documento titulado ‘Política de gastos 2019 de Orfeo XXI’, presuntamente elaborado en 2022 pero fechado de manera retroactiva. Este documento se habría usado en la querella inicial, lo que derivó en la apertura de un procedimiento penal contra ambos.
En el verano de 2020, las noticias relacionadas con la gestión de su patrimonio (38 millones de euros) al trasladar una Sicav a Luxemburgo provocaron su cese del Gobierno presidido por Concha Andreu. Su enfrentamiento con toda la comunidad educativa a la hora de elaborar el Plan de Contigencia para volver a las aulas después de la pandemia tampoco ayudaron a su continuidad.
La puntilla fue una exclusiva destapada por El Confidencial sobre la gestión de su patrimonio a través de su ‘family office’, Orfeo Capital, y apoyándose en varias sicav (sociedad de inversión de capital variable): Camera, Talentia y Universum.
Cacho declaró a su llegada al Gobierno de La Rioja unos activos -al estar casado en régimen de gananciales serían el doble para la unidad familiar- que superaban los 38 millones de euros con 315.000 euros en bienes inmuebles y 38,19 millones en «otros bienes», así como un pasivo de 4,43 millones de euros. El que fuera presidente de la Fundación Promete creó Arsys en 1996 junto a Nicolás Iglesias. La empresa fue vendida en 2013 a 1&1 internet, una de las líderes mundiales del sector del hosting y los dominios de internet, por una cifra cercana a los 140 millones de euros.


