La Sala de Exposiciones Tondón del Ayuntamiento de Briñas acoge desde este sábado y hasta el próximo 27 de septiembre ‘Arborecer’, la nueva exposición de Clara Larrea, una propuesta fotográfica que va más allá de la imagen para adentrarse en el territorio íntimo de las heridas, los vínculos, la maternidad, el duelo y la posibilidad de volver a echar raíces.
‘Arborecer’ significa convertirse en árbol. Y ese es, precisamente, el viaje que plantea la autora: recorrer su obra como quien se interna en un bosque pero también como quien se asoma a su propio interior. Sentir cómo brotan ramas, cómo crecen hojas o cómo las raíces se expanden allí donde antes hubo una fisura.
La exposición reúne cuatro obras: ‘Madres madera’, ‘Tocón en suspensión’, ‘Corazón de piedra y hiedra’ y ‘Nidos’. Todas ellas parten de una grieta, de una pérdida o de una búsqueda, pero también de la posibilidad de transformar esa herida en otra forma de vida.
La primera pieza, ‘Madres madera’, nace de la fisura que provoca una decisión de maternidad que no llega a darse y continúa con la grieta abierta por la muerte de la madre. De esas heridas surgen, sin embargo, otros modos de ser madre.

Durante años, Clara Larrea ha acudido al río para recoger troncos de diferentes árboles, cortarlos, limarlos y trabajarlos en un proceso largo hasta fundirlos con rostros de mujer. A la vez, ha acogido con su cámara a mujeres-madres a las que lanza una pregunta sencilla y enorme: «¿Qué es para ti la palabra madre?». En ese instante mínimo que dura un disparo fotográfico, la autora compone una red de 99 madres madera.
‘Tocón en suspensión’, por su parte, surge del duelo por la muerte del padre y de la madre. La obra refleja ese momento en el que la pérdida puede dejar a una persona como un tocón suspendido, sin ramas ni raíces. Larrea transforma esa imagen en una epifanía: la de un tocón iluminado en el bosque por otros árboles, cuyas sombras proyectan nuevas ramas sobre él. Una grieta por la que, como escribió Leonard Cohen, también puede entrar la luz.
La tercera obra, ‘Corazón de piedra y hiedra’, parte de un corazón de piedra encontrado por la propia artista. Clara Larrea lo introduce en una urna con tierra y semillas, con la esperanza de que las raíces suelden sus grietas. Lo cuida, lo observa y lo retrata mientras ese corazón también parece mirarla a ella. La pieza se acompaña de un diario que recoge los cambios experimentados por ese pequeño universo cerrado, vivo y simbólico.
La muestra se completa con ‘Nidos’, una colección de nidos que han ido apareciendo en la vida de la artista y que ella ha recogido y conservado. En ‘Arborecer’, esos nidos dejan de ser espacios vacíos para convertirse en refugios rescatados, en pequeños restos de vida a los que la mirada de Clara Larrea concede una nueva existencia.
Con esta exposición, Briñas abre sus puertas a una obra delicada, orgánica y profundamente emocional, donde la fotografía dialoga con la madera, la piedra, la tierra y los restos encontrados. Un recorrido por aquello que se rompe, pero también por todo lo que, aun después de la pérdida, puede volver a crecer.


