Bajo las calles de Logroño discurre una red que casi nunca se ve, pero que condiciona buena parte de la vida diaria. Cada vez que se abre un grifo, se riega un parque o una tormenta descarga sobre la ciudad, entra en juego un sistema complejo de abastecimiento, saneamiento y drenaje que funciona de manera constante. El PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua (un proyecto conjunto entre Logroño, Lardero y Villamediana) nace precisamente para mejorar esa red invisible y convertirla en una herramienta más ágil, eficiente y preparada ante los retos climáticos.
La mejora más directa para la ciudad estará en la capacidad de anticiparse a los problemas. La instalación de sensores permitirá conocer en tiempo real datos como el caudal, la presión, la calidad del agua, los consumos por zonas o el funcionamiento de las infraestructuras. Esto ayudará a detectar antes posibles fugas, localizar averías con mayor precisión y reducir los tiempos de respuesta. En la práctica, significa menos pérdidas de agua, menos cortes de suministro y menos molestias para los vecinos cuando se produzca una incidencia.
La digitalización también permitirá planificar mejor el funcionamiento diario del servicio. Hasta ahora, muchas actuaciones dependían de revisiones periódicas, avisos o incidencias ya visibles. Con esta nueva tecnología, Logroño podrá disponer de información actualizada para saber qué ocurre en la red, dónde se concentra el consumo, qué zonas pueden presentar más riesgo y qué decisiones conviene tomar en cada momento. No se trata solo de modernizar la administración, sino de mejorar un servicio básico que afecta a toda la ciudadanía.

El proyecto tiene además una vertiente importante frente a episodios de lluvias intensas. Logroño conoce bien los problemas que pueden generar las tormentas cuando la red de drenaje se ve sobrepasada en determinados puntos de la ciudad. Por eso, el PERTE se complementa con estudios hidrológicos, modelos matemáticos, sistemas urbanos de drenaje sostenible y planes municipales de riesgo de inundaciones. Zonas como el sur de Logroño, el barranco de Oyón, El Horcajo o el entorno del corredor ecológico sur aparecen como espacios especialmente sensibles en esta planificación.
Nuevas soluciones para ganar espacios verdes
La idea no es únicamente evitar problemas, sino transformar algunas necesidades hidráulicas en oportunidades urbanas. La mejora del drenaje y la planificación de nuevas soluciones pueden permitir también ganar espacios verdes, reforzar recorridos ciclopeatonales y hacer una ciudad más amable. Dicho de otra forma: gestionar mejor el agua no solo sirve para evitar inundaciones o averías, también ayuda a diseñar un Logroño más sostenible, más cómodo y más preparado para el futuro.
La sequía ocupa otro lugar destacado dentro del proyecto. El plan contempla diferentes escenarios de actuación en función de la disponibilidad de recursos: normalidad, prealerta, alerta y emergencia. En las fases más delicadas se prevén medidas de seguimiento, campañas de ahorro, ajustes en el riego de zonas verdes, limitación de baldeos, reducción de determinados consumos municipales y actuaciones sobre fuentes ornamentales. La filosofía es clara: tener previsto qué hacer antes de que el problema obligue a improvisar.

EFE/Raquel Manzanares
Otra de las líneas de trabajo será el uso de aguas regeneradas y recuperadas. La ciudad no siempre necesita utilizar agua potable para todos los usos urbanos. El riego, la limpieza de calles o determinados servicios pueden abastecerse con otros recursos hídricos tratados o recuperados. Esto permitirá reducir la presión sobre el sistema de abastecimiento, aprovechar mejor cada litro y avanzar hacia una gestión más circular del agua.
Todas estas mejoras se integran dentro del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, una actuación financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de los fondos europeos Next Generation de la Unión Europea. El proyecto fue seleccionado entre 245 solicitudes presentadas en todo el país y cuenta con una ayuda de 4.165.034,92 euros, que supone el 85 por ciento de una inversión total prevista de 4,9 millones de euros.
Aunque el foco principal está en Logroño, la actuación se desarrolla de manera coordinada con Lardero y Villamediana de Iregua, tres municipios que suman 170.458 habitantes y que comparten una realidad urbana e hídrica cada vez más conectada. El sistema abarca desde la toma de agua del río Iregua, en Nalda, hasta la estación de tratamiento de agua potable situada en Lardero, las redes de abastecimiento, los sistemas de bombeo, las infraestructuras de saneamiento y el posterior desagüe en el Ebro.

La información generada por sensores, estudios y modelos se integrará en una plataforma inteligente de gestión. Esta herramienta permitirá centralizar datos, crear avisos, generar cuadros de mando, coordinar actuaciones y mejorar la toma de decisiones. Además, el proyecto incorpora una dimensión de transparencia, con herramientas digitales pensadas para acercar a la ciudadanía información sobre el funcionamiento del servicio, la calidad del agua, los consumos, las campañas de ahorro o los avisos relacionados con sequía y abastecimiento.
El resultado será una transformación discreta, pero de gran alcance. No siempre se verá en forma de grandes obras ni de cambios inmediatos en la superficie, pero sí podrá notarse en una red mejor vigilada, respuestas más rápidas, menos pérdidas, mayor ahorro y una ciudad más preparada ante fugas, tormentas o episodios de sequía. Logroño avanza así hacia una gestión del agua más inteligente, sostenible y cercana, con una revolución silenciosa que empieza bajo tierra, pero que acabará notándose en la vida diaria.


