El aeropuerto de Logroño-Agoncillo ha sido este miércoles el escenario de encuentros muy esperados, largos abrazos y expectativas muy altas de una tierra que acogía a los 81 pasajeros que han estrenado la primera conexión aérea entre las islas Canarias y La Rioja.
Media hora antes de la llegada del avión, decenas de familiares y amigos se amontonaban a las puertas de las llegadas de la terminal. Algunos esperaban a amigos y, los que más, a familiares cercanos que hacían mucho tiempo que no veían. Uno de esos casos es el de Óscar, cuyos padres habían llegado con muchas ganas de recibir a su hijo, ausente desde hace 9 meses en su casa de Murillo.

Óscar se abraza a su madre nada más tomar tierra en Agoncillo.
Al abrirse la puerta, los ojos de sus padres se iluminaban al conectar con la mirada de su hijo, que llegaba desde Gran Canaria, lugar en el que trabaja desde hace unos años. «Para mí esta conexión aérea es muy importante porque significa que voy a volver a mi tierra más a menudo y eso es una gran suerte», explica Óscar. Sus padres también confiesan que «el viaje será mutuo» porque hasta ahora necesitaban medio día para llegar a las islas y ahora, con la nueva ruta, «en tres horas como máximo estamos en Gran Canaria desde la puerta de nuestra casa».
Vuelos de ida y vuelta
Los encuentros no son solo de riojanos que vuelven a casa. La globalización es bidireccional y también hay canarios que vienen a La Rioja a encontrar un trabajo mejor. Es por ello que Gloria y Fernando han decidido sorprender a su hijo, de origen canario y que trabaja desde hace un par de meses en Calahorra. «En cuanto nos enteramos que este vuelo estaba operativo decidimos comprar los billetes», apunta su madre. Esta es la primera vez del matrimonio en la comunidad, por lo que reconocen estar «muy ilusionados por conocerla de la mano de nuestro hijo». «El vuelo es tan cómodo que en estos meses vamos a volver otra vez», sostiene el padre.

Los primeros pasajeros del avión de Canarias, a su llegada a La Rioja.
Los reencuentros familiares han llenado el hall del aeropuerto de abrazos, sonrisas y alguna que otra lágrima que convertía una simple llegada en algo más. Los amigos también estaban presentes en este primer vuelo. Carlota es de Venezuela pero vive desde hace unos años en Canarias y tiene una conexión especial que le une a La Rioja, hasta el punto de embarcarse en este primer vuelo: sus amigas.
«Me tuve que separar de ellas porque muchas vinieron a Logroño y yo me tuve que ir a Fuerteventura», expresa, mientras aun sostiene la mano de una de las amigas que han ido a esperarla en Agoncillo. Este viaje, además, tiene una ventaja para los residentes insulares: «Gracias al descuento que nos hacen por vivir en Canarias el vuelo sale muy económico de precio».

Besos y abrazos para dar la bienvenida a La Rioja a los pasajeros insulares.
Otros viajeros no tenían ninguna conexión con la tierra que acababan de pisar, más allá de «las ganas de descubrir este territorio tan famoso». Ese es el caso de un grupo de cinco amigos jubilados que se han embarcado en esta «nueva aventura». «Nos encanta viajar, vimos anunciado este vuelo en la tele y nos llamamos enseguida con el mismo pensamiento», apunta uno de ellos. La comodidad y el buen servicio es uno de los puntos claves de la compañía Binter y eso siempre es un aliciente: «A nuestra edad hay que viajar cómodo». Esta ‘cuadrilla riojana’ ha dejado de oler a mar para aventurarse en los aromas del viñedo y el vino de Rioja.
Este vuelo es mucho más que una conexión económica con otra parte de nuestro país. Es un motor de sentimientos que sobrevuela el hall del aeropuerto cada vez que las puertas se abren y del otro lado llega gente con ganas de descubrir la región, ver a familiares y amigos y, sobre todo, de unirse un poquito más a esta «isla rodeada de tierra».


