Logroño ha vuelto a vivir uno de los momentos más simbólicos de San Bernabé con los tradicionales banderazos del alcalde, un recorrido cargado de emoción, identidad y mensajes de ciudad. Conrado Escobar ha protagonizado este acto festivo ante cientos de logroñeses que han acompañado el itinerario por algunos de los puntos más emblemáticos del centro.
El primer banderazo, bajo el Arco de San Bernabé, ha estado dedicado a las personas con discapacidad. Escobar ha reivindicado una ciudad “solidaria, diversa e inclusiva” y ha defendido que hacer posibles sus derechos significa también hacer posible una ciudad mejor. Un mensaje centrado en la igualdad, la convivencia y la necesidad de que todos los logroñeses se sientan parte de la vida común.

El segundo banderazo, en Los Cuatro Cantones, ha tenido como protagonista a la música y a los músicos. El alcalde ha recordado que Logroño también es cultura y que la música es “el lenguaje más universal”, una compañía constante en las celebraciones, en los momentos íntimos, en el amor o incluso en la oración. Por eso, ha querido reconocer a quienes hacen posible esa magia y ponen banda sonora a la ciudad.

La Puerta del Revellín ha acogido el tercer y último banderazo, dedicado al vino de Rioja. Escobar ha subrayado que el vino forma parte del pasado, el presente y el futuro de la tierra, además de configurar sus pueblos, sus campos, su cultura y su forma de entender la vida. También ha recordado su peso económico y social, al ser sustento de muchas familias, antes de brindar simbólicamente por “el mejor vino del mundo”.

Con estos tres gestos, Logroño ha resumido parte de lo que es y de lo que quiere seguir siendo: una ciudad inclusiva, cultural y profundamente ligada al Rioja. Los banderazos han vuelto a unir tradición y actualidad en una de las imágenes más esperadas de San Bernabé, con la bandera como símbolo compartido y la calle como escenario de orgullo colectivo.


