San Bernabé

Francia e Italia también patrullan por un San Bernabé seguro

Logroño celebra esta semana San Bernabé con su habitual mezcla de recreaciones históricas y calles repletas de viandantes ansiosos de empaparse de la esencia renacentista en Logroño. Pero entre los uniformes de la Policía Nacional que estos días forman parte del dispositivo de seguridad, hay dos que llaman especialmente la atención. Uno llega de Francia. Otro, de Italia. Y ambos patrullan junto a los agentes logroñeses dentro del proyecto Comisarías Europeas, impulsado por el Área de Coordinación Internacional de la División de Cooperación Internacional de la Policía Nacional.

Laurent Boukhalfa, agente francés destinado en Carcassonne, y Filippo Santececca, policía italiano que trabaja en Roma en la unidad de intervención antidisturbios, se han integrado durante las fiestas en el operativo de la Policía Nacional en Logroño. Su presencia tiene una doble lectura: reforzar la atención a turistas y peregrinos de habla francesa o italiana y, al mismo tiempo, favorecer un intercambio profesional entre cuerpos policiales europeos que comparten retos muy parecidos, aunque no siempre los afronten de la misma manera.

Laura Olaso, agente de la Policía Nacional en Logroño, considera un «honor» la llegada de refuerzos internacionales en una de las semanas de mayor actividad en la capital riojana. Para ella, esta experiencia supone «una oportunidad para poner en común conocimientos, estrategias y tácticas», además de conocer de cerca otras formas de trabajar. «Es un intercambio de ideas, de aprendizaje, de dar a conocer nuestras formas de trabajar y que ellos nos den a conocer las suyas. A veces tenemos pequeñas diferencias de actuar y siempre es muy enriquecedor».

La presencia de estos agentes europeos también tiene un componente práctico. En una ciudad atravesada estos días por visitantes, peregrinos del Camino y turistas que se acercan a las fiestas, contar con policías capaces de atender en su propio idioma a ciudadanos franceses o italianos puede resultar clave en determinadas intervenciones. «Nos dan apoyo en algunas actuaciones» señala Olaso, si bien destaca que su papel va más allá de la traducción: observan, acompañan, comparten criterios y se empapan de una forma de entender la seguridad en plena fiesta popular.

«Quiero una moto»

Las diferencias, en algunos casos, aparecen en los detalles del día a día. Olaso cuenta que, al intercambiar impresiones con Laurent, han comprobado que el trabajo policial no es tan distinto, aunque sí cambia el reparto de competencias. «Con la policía francesa, por ejemplo, la diferencia es que ellos hacen controles de tráfico y alcoholemia en la ciudad, cuando aquí esas competencias las tiene la Policía Local de Logroño». Laurent, acostumbrado a patrullar en moto, ha notado enseguida el cambio. «Yo en Carcassonne soy motociclista, estoy al tráfico», explica, sonriendo al reconocer que no está tan habituado a caminar tanto: «Quiero una moto».

Para el agente galo, esta es su primera experiencia dentro de las Comisarías Europeas. Ha llegado desde una ciudad de unos 50.000 habitantes, bastante más pequeña que Logroño, aunque su circunscripción incluye también Narbonne. «Pienso que es necesario porque encontramos compatriotas y podemos ayudarles», afirma. También lo vive como una oportunidad personal y profesional: «Para nosotros es una riqueza porque me permite perfeccionar el idioma español y me sirve en Carcassonne para vuestros compañeros que necesitan ayuda».

Filippo Santececca también vive estos días su primera experiencia profesional en España y en Logroño. Acostumbrado a Roma, donde trabaja en una unidad de orden público, antidisturbios y también en materia de inmigración, la escala riojana le ha sorprendido por su calma y por la organización de la ciudad. «Quería hacer esta experiencia internacional para aprender otra forma de trabajo, mirar cómo trabaja aquí la Policía Nacional y también ayudar si hay necesidad con algún turista italiano», explica.

«Es una ciudad perfecta»

El contraste con Roma resulta inevitable. «Mi ciudad es muy grande, tiene casi cuatro millones de habitantes», recuerda. En Logroño, en cambio, todo le parece más tranquilo, especialmente «el tráfico». Pero lo que más le ha llamado la atención no ha sido solo el tamaño, sino el aspecto de la ciudad: «Está muy limpia y con mucho verde, mucho jardín; no me la esperaba así, está perfecto».

Más allá del uniforme, estos días también hay sitio para la tradición. Los agentes extranjeros no solo patrullan San Bernabé: también descubren qué significa para Logroño recordar el asedio de 1521, los ataques franceses, el voto de San Bernabé y el reparto del pez, el pan y el vino. La coincidencia no ha pasado desapercibida, sobre todo en el caso de Laurent, que llega precisamente del país que en la recreación histórica figura como enemigo de la ciudad. Su compañera de la Policía Nacional bromea al respecto: «Hemos estado hablando de eso y dice que la de Logroño fue una pequeña victoria, pero que no nos acostumbremos».

Laurent, por su parte, acepta el juego histórico sin perder de vista el presente. Preguntado por esa vieja rivalidad festiva entre Francia y Logroño, lo resume con espíritu europeo: «Es la historia. Ahora no hay problema entre Francia y España, somos hermanos. Somos europeos». Filippo, que se declara «país neutral» en ese simbólico conflicto internacional de San Bernabé, comparte la misma idea. «Como dice mi compañero francés, somos hermanos, somos europeos».

La acogida en la calle también forma parte de la experiencia. Olaso asegura que los logroñeses reciben con curiosidad y simpatía a los agentes extranjeros. “La gente los acoge muy bien, se acerca a ellos. Hay gente italiana y francesa viviendo aquí desde hace muchos años y les hace ilusión ver ese uniforme. Hablan en su idioma, intercambian sensaciones, les cuentan dónde viven… La verdad es que es muy enriquecedor”.

Hasta el viernes, Laurent y Filippo seguirán integrados en el dispositivo de seguridad de San Bernabé. Patrullarán las calles, conocerán los actos más populares y compartirán jornadas con sus compañeros de la Policía Nacional en Logroño. «Vamos a intentar que aprendan la tradición y también la formación policial», apunta Olaso. Porque durante estos días, en las calles logroñesas, Europa no solo se explica en tratados o instituciones. También se ve en patrullas internacionales para que nada empañe las fiestas.

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