El complejo deportivo de Las Norias de Logroño acogió este viernes la final del primer Torneo Interescolar de Juegos Tradicionales del Siglo XVI, una iniciativa impulsada por la Asociación Histórico Cultural Guardias de Santiago con el apoyo del Ayuntamiento de Logroño para acercar la historia de la ciudad a los escolares a través del juego.
El CEIP El Arco se ha proclamado ganador de esta primera edición, en la que el segundo puesto ha sido para Escolapios. El tercer premio ha recaído en el CEIP Gonzalo de Berceo, mientras que Escolapias Paula Montal ha cerrado la clasificación final en cuarta posición.

La competición ha llevado a los patios de los colegios cinco juegos populares documentados en el Logroño renacentista: los Bolos, la Uta, el Filocho, el Tablado y la Calva. La propuesta busca que los alumnos de Primaria conozcan cómo se divertían los logroñeses de hace quinientos años y vinculen esa memoria histórica con el espíritu de las fiestas de San Bernabé.
El torneo se ha desarrollado en dos fases. Durante el tercer trimestre, los centros participantes han podido trabajar estos juegos dentro de su propia programación didáctica y organizar competiciones internas. Los colegios con mejor puntuación media por participante se han clasificado para la final disputada este viernes, último día lectivo antes del inicio de las fiestas.

La Asociación Guardias de Santiago ha basado el proyecto en un trabajo de investigación propia, avalado por especialistas de la Universidad de La Rioja y el Instituto de Estudios Riojanos. La iniciativa recupera denominaciones, reglas y contextos históricos de juegos presentes en la vida cotidiana del Logroño del siglo XVI, con el objetivo de convertir el aprendizaje en una experiencia práctica, participativa y ligada al patrimonio local.

La final de Las Norias ha puesto así el broche a una primera edición que ha unido divulgación, educación y tradición popular. Un torneo que nace con vocación de continuidad y que permite a los escolares acercarse a la historia de Logroño de una forma sencilla: jugando como lo hacían sus vecinos hace cinco siglos.


