Felicidad, algarabía, plenitud. Esas fueron algunas de las sensaciones que provocó Darío Gómez al cosechar la txapela del Manomanista 73 años después. Antes que él, solo había logrado tal hazaña Barberito I en 1953, lo que explica la dificultad de lo conseguido. Hasta la final del pasado 31 de mayo, solo otros cinco riojanos habían logrado un triunfo en los tres grandes torneos (Barberito I, Capellán, Titín III, Merino y Untoria). Nadie duda de que es un momento histórico en los frontones de los siete valles y para valorarlo, nadie mejor que figuras pasadas y presentes de la comunidad. Todos ellos se deshacen en elogios ante el pelaire.
«Es la leche, es increíble, ganar el mano a mano es súper difícil. Lo que ha hecho Darío no es solo ganar, es a quién ha ganado, a los campeones, a Altuna, a Jaka y a Elordi. Y en la final dio una exhibición histórica para celebrar, algo histórico», comenta David Merino (Merino II), campeón del Parejas 2012 junto a Titín III. Miguel Capellán (Hervías, 1970), campeón del Parejas 1996 junto a Beloki, le complementa: «Es un hecho histórico total para La Rioja, algo que siempre hemos visto muy lejos. Sí que hemos estado muchos años en el mundo profesional, pero nunca ha habido un riojano que pudiera alcanzar la txapela hasta que ha irrumpido Darío este año, con mucha ilusión y humildad».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
«Es difícil valorarlo tan pronto, porque es algo muy difícil de conseguir. Llevábamos más de 70 años sin conseguirlo. Es realmente difícil, ha superado a los mejores manomanistas de la década y nos daremos cuenta de lo que ha hecho con el tiempo», valora Javier Zabala, otro de los grandes pelotaris riojanos del momento. Pero sin lugar a dudas, si hay una figura autorizada para hablar de pelota es Augusto Ibáñez Sacristán, es decir, Titín III. Campeón de cuatro torneos Parejas y un Cuatro y Medio. El de Tricio dejó una huella indeleble en la pelota riojana profesional. De hecho, su retirada dejó un importante vacío.
Precisamente, el propio Titín cree que la especialidad atraviesa un momento de auge: «Llevamos ya una temporada al alza, donde la gente acude más al frontón. La afición riojana es muy sabia y no solo por el título que ha conseguido Darío, siempre ha apoyado a los pelotaris riojanos en todas las épocas». Cita al ezcarayense, al que felicita, pero también menciona a figuras como Zabala, Salaverri o el debut de Loza. «Nos tenían un poco olvidados, pero las empresas ya acuden más. Tener a pelotaris riojanos arriba es importante, también para que la base tenga sus referentes».
Una opinión que comparte con las voces autorizadas consultadas. «Nos quedan años muy bonitos en la pelota, en las especialidades individuales con Darío y Zabala (Manomanista, Cuatro y Medio) y en el Parejas también», vaticina Merino. También lo hace Capellán: «Darío tiene 30 años y Zabala, 28. Nosotros (por los riojanos) vamos a estar arriba en los torneos principales, antes parecía que teníamos miedo a los otros y ahora, parece que es al revés, que ellos nos lo tienen a nosotros». Así también se expresa Zabala: «Darío y yo les hemos perdido el miedo a los grandes y creo que podemos hacerlo bien en los grandes torneos».
El trabajo técnico y la personalidad de Darío, claves
Además de su reputación como pelotari, Miguel Capellán fue entrenador de Darío durante su formación. «Cuando llegué a la escuela de Ezcaray, con un trabajo muy bien hecho, a raíz de inaugurarse el polideportivo San Lorenzo (1995). Varias personas crearon el club, llamaron a varios preparadores y a mí». Según explica el ex profesional, ese trabajo dio sus frutos en forma de una saga amplia de pelotaris profesionales: Cecilio, los Merino, los hermanos Gorka y Víctor, Darío y su hermano Asier. Y además, otro gran número de aficionados que destacan. De hecho, en pocos pueblos se respira más pelota que en este rincón de la Sierra de la Demanda.

Ezcaray anima a Darío durante la final
Además del trabajo del pelaire y sus entrenadores, David Merino apunta a la forma de ser de Darío como motor para llegar lejos. Así, percibe al riojalteño como «llano y campechano» y afirma que esos valores lo han llevado lejos. «No lo ha tenido nada fácil. A veces, la empresa no ha contado con él, incluso con rachas de hasta veinte partidos ganados», afirma el de Villar de Torre. Formado en el mismo club que Darío, le conoce bien. Más allá de las decisiones empresariales, valora que el riojalteño nunca ha dejado de disfrutar del deporte y luchar. «No va a cambiar por llevar la camiseta roja, es uno más del pueblo y esa es la clave de su éxito», concluye. Detalles que se observan con el homenaje que dio a Raúl Alesanco, fallecido en 2023, al llevarlo en su camiseta.
Darío derriba la puerta de los grandes
Con el triunfo de Darío, ASPE Pelota afronta un problema. Cuenta con seis pelotaris (Elordi, Altuna, Peio Etxebarria, Ezkurdia, Darío y Zabala) y para el Parejas Serie A hay cuatro plazas. En la edición pasada, es cierto que la empresa hizo un experimento con la dupla Altuna-Ezkurdia, pero estará complicado. Darío suele jugar el Serie B, pero la txapela habla por sí sola. «Ahora es el número 1, ha ganado el torneo más importante. Se ha ganado un sitio entre los grandes», enfatiza Capellán. Aunque, según reconoció el propio ezcarayense tras ganar el Manomanista, «no solo depende de mis méritos deportivos».

Foto: Fernando Díaz
La pelota se encuentra en el tejado de la empresa y según Capellán, Darío y Zabala son los que más expectación dan en los frontones. «No tiene excusa la empresa, es el campeón y se lo ha ganado», explica Capellán. Así es el mundo en los cuadros alegres, siempre complicado. «Darío es un pelotari de empresa, nunca se ha venido abajo y él, por el título, va a seguir trabajando e intentará seguir entre los grandes, los estelares. Se merece estar arriba, lo ha demostrado deportivamente, independientemente de haber ganado el título en él», argumenta Titín II.
Para Merino, su condición de campeón va a hacer que todos sus rivales vayan a por él. «Creo que él, fuera del frontón, va a seguir igual y quiere demostrar que no solo ha sido casualidad, que puede estar ahí y mantenerse durante unos cuantos años», argumenta el gallote. De la misma opinión es Titín: «Va a saber llevar la presión con mucha solvencia».
Un impulso para la cantera
Los cuatro concuerdan asimismo en la importancia para brotar la base. «Hace falta que los niños vean un referente en Darío, que sepan que pueden aspirar a llegar alto, para que sus padres les lleven al frontón», explica. Zabala, por su parte, quiere «savia nueva», para que brote el mundo pelotazale de nuevo. Y Titín concluye al pedir apoyo para los chavales: «Hay que cambiar el foco, impulsar a los chavales y chavalas. No todos serán profesionales, pero sí pueden disfrutar, jugar y practicar el deporte». El viento ha cambiado hace tiempo, sopla favorable y la txapela es una muestra de un camino que, con sus dificultades, prosigue.


