Tras cosechar su histórica ‘txapela’ del Manomanista, Darío Gómez llegó a Ezcaray y fue recibido con todos los honores. Cientos de vecinos le estaban esperando en la plaza del quiosco para felicitarle, abrazarle, compartir con él un momento quizá irrepetible. «Me quedo más con los momentos que con lo material», explicó Darío Gómez tras el partido. Así ocurrió, con un pueblo entero gritando su nombre al viento, hasta que el subió al centro de la plaza. Era el auténtico protagonista.
Megáfono en mano, el ‘pelaire’ habló desde el corazón: «Quiero agradecer a todo el mundo que ha hecho posible que hoy esté aquí. Es un momento que seguro, no voy a olvidar en la vida. Siempre voy a estar en deuda con el pueblo de Ezcaray, con mi gente. Espero que disfrutéis conmigo de esta noche, es lo más bonito que me llevo. Al final, el trofeo es material y lo que se queda un poco dentro es poder ver vuestras caras, gente conocida a la que le tengo mucho cariño. Que sea una noche muy larga, ya lo siento por los vecinos, se nos hará un poco tarde».
Con mariachis incluidos, la fiesta continuó con una multitudinaria cena para 200 personas en el bar Roypa. Los mariachis, con sus canciones, amenizaron una escena de total comunión. Espontaneidad total: «No voy a poder pagar este recibimiento ni con la barra libre. ¿Tendréis hambre, no? Pues vamos a echar un bocado». Un pueblo pelotazale hasta la médula acaba de entrar con letras mayúsculas en la memoria de un deporte tan nuestro y todo, gracias a Darío Gómez Gil.


