Una eternidad, 73 años después de que lo hiciera Barberito I, otro riojano se ha calado la ‘txapela’ del Manomanista. El ezcarayense Darío Gómez se ha coronado en la categoría reina tras derrotar a Artola en el Navarra Arena (6-22). Le ha salido el plan perfecto, con iniciativa, con ambición, sin miedo y ante cientos de aficionados riojanos que le han visto hacer historia. ‘Roblanveras’, pancartas, cánticos, jaleo en un frontón que ha vivido una auténtica fiesta. Una tarde de goce, una final magnífica, derribando sin contemplaciones a su rival. Es un auténtico toro físicamente. Martillo pilón hasta los 22, ante un contrincante que no ha estado en el partido.

Foto: Fernando Díaz
Escenario magnífico, prácticamente lleno y con una presentación de ambos pelotaris a lo ‘estrellas de rock’. Luces, cámaras y acción. No era un partido cualquiera, sino el más importante en décadas para la pelota riojana. Y Darío la ha empezado muy seguro, con el saque a favor en la chapa inicial y las ideas muy claras. Quería jugar adelante, evitar que Artola cogiera la iniciativa y se ha colocado 0-3 arriba. Tercer tanto de mucho mérito, tras defenderse desde contracancha, llegar a pared y rematar con maestría un dos paredes. Es uno de sus golpes maestros, así que con otras dos carambolas se ha marchado al 0-5, tirando al suelo a un guipuzcoano que no podía responder.

Foto: Fernando Díaz
Rugidos y euforia en la parroquia riojana, al grito de «¡Darío Gómez, alé alé alé!. Solo cuando el pelaire ha mandado la bola fuera ha despertado la facción guipuzcoana. Sin embargo, el vasco ha perdido inmediatamente el saque con pelota nueva. Darío, perfecto, ha vuelto a usar el dos paredes para acabar llevando a su rival en la pared. Sufría Artola en la pared y en el abierto (1-7). Trataba de defenderse el de Baiko y tras 27 pelotazos, Darío ha estrellado su último golpe a la chapa. Sin todavía ganadores, Artola ha ganado sus dos puntos con errores ajenos. «No le regales nada, todavía no te ha hecho tantos», le ha comentado al riojano su botillero y hermano, Asier Gómez. Al final, de seis que ha sumado el de Alegría de Oria, cuatro han sido por errores del pelaire.

Foto: Fernando Díaz
Muy fresco físicamente, Darío llegaba a todo. Artola no marcaba diferencias con el saque, sus ganchos no eran definitivos y se le atragantaba una carambola tras otra. Darío, sin ningún miedo pese a su condición de novato en finales, tenía el encuentro donde quería (2-10). Solo después de fallar un gancho, su rival le ha endosado un saque (4-10). Era la primera vez que Iñaki hacía dos puntos, pero no le ha durado mucho (4-12 al primer descanso). A esas alturas, el Navarra Arena bullía en riojano. Optimismo total en la afición, porque su muchacho seguía a lo suyo, avanzando hacia la ‘txapela’. Y Artola seguía desaparecido.

Foto: Fernando Díaz
Dominio total del de Ezcaray sobre la cancha, que incluso se ha podido permitir el lujo de perdonar. Como en el 5-12, que ha enviado un dos paredes fuera con todo a favor. Pero no era el día de Artola, que ha fallado una volea fácil para él y ha puesto el 5-13. «No quieras terminar tanto. Castígale, que estás fresco», le ha espetado Asier a su hermano. Dicho y hecho, pues el riojalteño se ha aplicado en unos tantos de desgaste, de más de veinte golpes (5-15). Iñaki Artola ha intentado llevar el partido a la fuerza, a la potencia, pero ahí también ha sobresalido Darío. Entre sus méritos y los deméritos del rival, 6-18 al segundo descanso.

Foto: Fernando Díaz
Ya solo le quedaban cuatro para ganar la ‘txapela’, en un guion inmejorable, sin resistencia de su rival. Imposible de imaginar en los mejores sueños. Pero es que Darío ha llegado a todo por delante, sus derechazos atrás han resultado letales y su oponente nunca ha podido responder. En un abrir y cerrar de ojos ha llegado al 21, y en el 22, como broche, ha finiquitado el partido con una dejada irreverente. Lágrimas en la grada de felicidad, de auténtica alegría por la exhibición vista, por la historia. Barberito I, Capellán, Titín III, Merino II, Untoria y ahora Darío, el sexto campeón riojano de un torneo de máxima categoría. Un sueño hecho realidad.

Foto: Fernando Díaz
De manos de Gorostiza, Darío Gómez ha recibido una ‘txapela’ que recordará toda su vida, abrazado con sus padres, con sus tíos, con su familia, con su entrenador, Miguel Capellán, con toda su gente. Es la cumbre a su trayectoria, la recompensa a su perseverancia, a su humildad, a no dejar de creer, a no dejar de soñar con su deporte favorito. El triunfo de la normalidad, de un chaval que regresará a su pueblo para una celebración multitudinaria. Se lo ha ganado. Del frontón de la calle Tenorio al cielo, el mejor culmen para las fiestas de Santa Bárbara.


