Agricultura

Cerezas a mano para los amigos de lo ajeno: «Ya no esperan ni a la noche»

Fernando ha perdido más de la mitad de sus cerezas después de los sucesivos robos sufridos antes de empezar la campaña. Este agricultor de Quel ha denunciado los hechos este mismo lunes ante la Guardia Civil después de que el pasado viernes localizara el móvil de uno de los autores de estos hurtos apenas unos momentos después de que estos escaparan de una de sus fincas, ubicada en la muga entre Quel y Arnedo.

«Vi otra vez el coche en los cerezos, el mismo coche que había visto el día anterior y cuya matrícula fotografié y se la pasé a un agente de la Guardia Civil. Fui allí y para colmo, pese a verme, no se marcharon. De hecho, mostraron actitud retadora y yo no quiero enfrentarme con nadie. Al rato, cuando ya se habían ido, volví y comprobé cómo habían recogido ocho árboles enteros y, además, di con el teléfono de uno de ellos que estaba en el suelo, así que llamé a la Guardia Civil. Hasta ahora nunca había denunciado, pero porque no había tenido pruebas con las que señalar a los autores», relata el afectado.

Los robos en el campo son parte del día a día de los agricultores en temporadas de cosecha, especialmente en lo que a fruta respecta. Sin embargo, Fernando asegura que desde el año pasado estas prácticas de los amigos de lo ajeno se han vuelto mucho más profesionales y «ya no roban cuatro cerezas para casa, sino que son grandes cantidades que luego venden en el mercado».

El año pasado estima que le quitaron cerca de 2.000 kilos de la hectárea de frutales con la que cuenta y la semana pasada comprobó cómo entraron a una de sus fincas a plena luz del día: «Era una de esas tardes de mucho calor y cuando fui a última hora del día vi cómo habían cogido varios árboles. Creo que me tenían controlado porque las últimas noches las había pasado vigilando después de sufrir varios robos, así que no dudaron en ir por el día. Ya no esperan ni a la noche».

«Lo que más me sorprende de estas cosas es la impunidad y la comodidad con la que actúan los ladrones. Te sientes muy impotente por no poder hacer nada, pero es que estamos hablando de gente que se mueve de manera organizada. Además, el importe de los robos que hacen cada día no supera los 400 euros, lo que supone un delito de hurto leve y eso ellos lo saben, así que se aprovechan», apunta el agricultor.

Su campaña de recolección ha comenzado este mismo lunes, pero contando con esa merma provocada por los ladrones y el fruto que se perdió por las lluvias de mayo, este año la cosecha será corta en tiempo y más aún en cantidad. «Se me han más de mil kilos seguro, que puede ser en torno al 60 por ciento de la cereza. En años normales estamos cuatro personas y yo para recogerlas, pero esta vez solo voy a necesitar a dos y en cuestión de un par de días o tres acabaremos con todo, cuando otros años pasamos en torno a dos semanas recolectando entre las diferentes variedades».

Fernando asegura que este año los robos de este año empezaron incluso con los tratamientos recién echados. «Yo no podía recogerlas aún porque tenía que pasar el plazo fijado, pero ellos cogían todo lo que querían, así que esas cerezas han ido al mercado con todos los tratamientos, aunque son en ecológico…».

Pero él no es el único agricultor damnificado. Los robos de cerezas se suceden a diario y en diferentes explotaciones agrícolas, lo que ha llevado a varios propietarios a arrancar sus árboles desesperados por no obtener una solución. «Al final invierten tiempo y dinero en un cultivo del que luego no sacan un producto porque otros se adelantan. Yo no he arrancado ningún árbol aún, pero tampoco lo descarto tal y como está la situación».

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