Como no podía ser de otra manera, nada más que el árbitro ha pitado el final en Matapiñonera, toda la expedición de la UD Logroñés ha celebrado el ascenso a Primera Federación como si no hubiera un mañana. Los jugadores, Unai Mendia, el cuerpo técnico, la afición… todos unidos en una euforia incontrolable. Había sido demasiado tiempo de espera, tres años desde el último descenso. Interminable espera para salir del pozo.
Esta vez sí, esta vez la noche será larguísima y la temporada ha finalizado de la mejor forma posible. Felicidad infinita, carreras hacia la grada y el festejo de setecientas personas que han vivido uno de los días más felices de su vida. Por fin, tras tanto sufrimiento, ha llegado una magnífica recompensa y ha tocado festejarla por todo lo alto.













