La comunidad educativa del IES Manuel Bartolomé Cossío de Haro ha salido este jueves a la calle para denunciar la situación que atraviesa el centro y reclamar una solución real a la falta de espacio que arrastra desde hace tiempo. Profesores y alumnos han protagonizado una movilización después de que esta misma semana el equipo directivo del instituto haya presentado su dimisión en bloque como gesto de protesta ante las medidas planteadas por la Consejería de Educación.
La protesta ha servido para hacer visible un malestar que, según el manifiesto leído durante la movilización, se ha ido acumulando «desde hace ya demasiado tiempo». El profesorado considera que las soluciones propuestas por Educación son «del todo insuficientes» y suponen «un claro menosprecio hacia la educación pública» y hacia la atención a la diversidad que, defienden, ha caracterizado históricamente al centro jarrero.
El detonante de la movilización ha sido, según el manifiesto, la última medida trasladada al instituto: que, si no dispone de espacio suficiente, debería prescindir de ciertos programas y dejar de ofertarlos. Una posibilidad que la comunidad educativa rechaza frontalmente, al entender que esos programas de atención a la diversidad han demostrado buenos resultados y han tenido un impacto positivo en la vida académica y diaria del alumnado.

«Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso», recoge el texto leído por el profesorado, en referencia a la decisión del equipo directivo de presentar su dimisión «por unanimidad y en bloque». También ha sido, añaden, el motivo por el que el claustro ha decidido movilizarse «por una convicción moral» y hacer partícipe de la situación a la población de Haro y de toda su comarca.
El IES Manuel Bartolomé Cossío presta servicio a alumnado procedente de 30 localidades, un hecho que la comunidad educativa ha subrayado para remarcar que el problema no afecta solo al instituto, sino a un amplio territorio de referencia. La protesta, por ello, se ha planteado como una llamada abierta a todas las personas que quieran apoyar al centro público en un momento que consideran crítico.
En el manifiesto, el profesorado recuerda que los edificios e instituciones públicas «no pertenecen» a quienes trabajan en ellas, sino al conjunto de la ciudadanía, y defiende la necesidad de que todas las administraciones y agentes sociales colaboren para garantizar espacios dignos. La comunidad educativa apela así a la responsabilidad de la Consejería de Educación, los ayuntamientos, la ciudadanía y las instituciones educativas para proteger una educación pública, inclusiva y de calidad.

El mensaje central de la movilización ha sido claro: el centro necesita espacios adecuados para poder mantener sus programas y desarrollar su labor educativa en condiciones. Para el profesorado, renunciar a iniciativas que atienden a la diversidad no puede ser la respuesta a la falta de infraestructuras, especialmente en un instituto que reivindica su papel como servicio público abierto a toda la comarca.
La movilización ha concluido con una defensa cerrada de la educación pública como uno de los pilares fundamentales de la sociedad. Citando al filósofo Immanuel Kant, el manifiesto ha recordado que «el ser humano es lo que la educación hace de él», antes de pedir a los responsables políticos que «cuiden de aquello que hacen con la educación».


