La Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño ha recuperado un clave original del siglo XVIII que perteneció a la reina Bárbara de Braganza y que aporta nuevos conocimientos sobre la música cortesana de esa época.
La Diócesis ha presentado este miércoles esta pieza, encontrada hace cinco años en la iglesia de la localidad riojana de Herramélluri y de la que, gracias al apoyo privado, se ha construido una réplica idéntica para poder ser tocada, ya que el estado de la original no lo permite.
En este acto han participado, junto a los responsables de patrimonio y restauración de la Diócesis, el presidente del Gobierno regional, Gonzalo Capellán; y el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya.
El clave original será expuesto en el Palacio Episcopal de Calahorra y también está previsto que este año forme parte de la exposición «AutorIA», en San Millán de la Gogolla; y que en 2027 participe en una muestra de las Colecciones Reales en Madrid, ha detallado el Obispado en una nota.
Los responsables de Patrimonio de la Diócesis han explicado que el instrumento se atribuye al constructor real Diego Fernández, quien, a mediados del siglo XVIII, creó un instrumento de 56 notas y tres registros practicables, dos juegos de 8 pies y uno de 4 pies.
Mide algo menos de 2,5 metros de largo por casi 1 de ancho y 21 centímetros de fondo.
Según el estudio que han realizado en estos años, este clave sería el número 8 del inventario de la reina Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, que tuvo formación musical y desempeñó un importante papel como mecenas de músicos de la época.
Este es uno de los pocos ejemplos que se conservan de instrumentos creados por Diego Fernández, lo que permite ampliar el conocimiento sobre su estilo constructivo, sus soluciones técnicas y el lugar que ocuparon estos instrumentos en la vida musical de la corte española.
Para profundizar en ese estudio, se ha construido una réplica exacta, cuya puesta a punto se ha realizado en la ciudad italiana de Milán.
Esta réplica tiene caja de nogal, teclado de 56 notas naturales chapeadas en ébano, accidentales con forro de hueso y se han empleado materiales como plumas naturales y pelo de jabalí, con la colaboración del centro de recuperación de especies animales de La Fombera, ubicado en Logroño.


