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Color, oficio y kilómetro cero para reinventar la alpargata

La historia de Star Love empezó mucho antes de que sus alpargatas lleven años llenando escaparates con colores intensos, contrastes atrevidos y ese punto de descaro alegre que se ha convertido en su sello. Empieza en Arnedo, en una familia ligada al calzado desde hace generaciones, cuando el bisabuelo decidió montar una pequeña fábrica para su hijo. Entonces las alpargatas eran otra cosa: un calzado humilde, casi de batalla diaria, con suelas hechas a partir de neumáticos. Nada que ver con las cuñas y diseños que hoy firma la marca desde Calahorra. Pero el origen sigue estando ahí: en ese oficio antiguo, manual y familiar.

Una historia que es un claro ejemplo de la evolución que ha vivido el sector en las últimas décadas. El padre de Silvia y Diego trabajó en la fábrica familiar hasta que decidió independizarse y montar su propio proyecto. Lo hizo en Calahorra, en los años setenta, porque en Arnedo las grandes fábricas absorbían buena parte de la mano de obra y resultaba complicado competir desde una empresa pequeña.

Aquel negocio fue creciendo y adaptándose a los tiempos. En los años noventa, una delegación de la India visitó La Rioja. El padre de Silvia y Diego acompañó aquellas visitas y acabó vendiendo su fábrica. Fue una decisión que abrió otra etapa: la de la importación. China, India, viajes constantes, diseños propios fabricados fuera y una mirada cada vez más internacional. Durante casi dos décadas, la familia trabajó en ese modelo, llena de movimiento y aprendizaje.

Pero llegó un momento en el que aquella forma de trabajar dejó de encajar con lo que querían ser. La importación les había permitido viajar, conocer mercados y diseñar muchas líneas, pero si querían crecer necesitaban otra identidad. «Queríamos volver a producir en España y hacer algo muy nuestro, muy del origen, algo relacionado con La Rioja», explica Silvia. Ese regreso tuvo una parte de emocional. Volver a fabricar cerca era recuperar una parte de la historia familiar.

Así nació Star Love. En 2012 empezó la primera colección de alpargatas, con la voluntad de volver a los orígenes. La idea no era reproducir la alpargata de siempre, sino reinterpretarla. «Desde el principio tuvimos claro que queríamos hacer alpargatas», recuerda Silvia. Lo que vino después fue un proceso de prueba, error y maduración hasta encontrar un lenguaje propio: piel, trabajo artesanal, fabricación cercana, líneas con carácter y, sobre todo, color.

Porque si algo distingue a Star Love es precisamente eso: su forma de entender el color como una actitud. En un momento en el que muchas marcas han abrazado el ‘slow fashion’ desde tonos neutros, básicos y discretos, la firma riojana reivindica otra vía. «Nuestro producto apuesta por el color, por la alegría, por esa mujer que quiere sentirse guapa, fuerte y no pasar desapercibida». La alpargata, aquí, tiene voz propia.

Esa libertad creativa es una de las grandes conquistas de la marca. Han aprendido a saber decir que no. A construir una identidad clara y defenderla más allá de las tendencias. «Hacemos nuestras colecciones sin tener tanto en cuenta las tendencias». Y ahí está buena parte de la diferencia: en no diluirse para llegar a todos, sino en reforzar un universo reconocible para quien conecta con él.

Hoy Star Love vive una etapa de madurez. La firma sabe mejor que nunca qué quiere ser y cómo quiere contarlo. «Hemos conseguido algo muy difícil: tener libertad total para decidir qué queremos poner en una colección». A nivel nacional ha dado pasos importantes con desfiles, colaboraciones con diseñadores, presencia en eventos y trabajo con grandes influencers. A nivel internacional, el camino también está abierto: vende ya en países como Estados Unidos, Grecia, Italia, Francia, Líbano o Arabia Saudí.

 

El proceso de fabricación mantiene esa raíz local que la marca defiende como parte esencial de su valor. Todo se diseña y produce en Calahorra, con proveedores españoles, pieles de aquí y talleres de apoyo situados en el entorno cercano. En una tierra acostumbrada a hablar de kilómetro cero desde la huerta y la gastronomía, Star Love lleva ese mismo concepto al calzado.

Su historia cuenta una historia de regreso. La de una familia que salió al mundo, aprendió de la importación, viajó, diseñó fuera y, llegado el momento, decidió volver al origen para hacer algo más suyo. Más riojano. Más libre.

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