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Ganar para empatar: la UD Logroñés afronta el estrecho pasillo del ascenso

La UD Logroñés necesita un triunfo ante más de 10.000 aficionados para viajar a Matapiñonera con un escenario más favorable

La plantilla posa unida en la sesión de este viernes antes de la gran final. / Fernando Díaz

La UD Logroñés es una idea. Y lo seguirá siendo mientras no logre salir de la Segunda Federación. Desde la cuarta categoría cada día le cuesta más defender que está preparada para afrontar el reto de establecerse, primero, en la exigente y competitiva Primera Federación, para luego, segundo, intentar un proyecto ganador que le lleve de vuelta a Segunda División, por tanto, al fútbol profesional, en donde todo, también la Ciudad Deportiva, cobraría sentido.

Este reto ciertamente arranca este domingo a partir de las 19:00 horas. En Las Gaunas. En casa. Ante más de 10.000 espectadores convencidos de que a la tercera (tras Ferrol y Marbella) llegará la vencida. Poco importa lo hecho hasta ahora. De nada sirven las buenas sensaciones, los goles marcados, las paradas realizadas, los pases dados, o el ritmo marcado. Da igual que la UD Logroñés hay sido el mejor equipo local de su Grupo, el 2. Lo importante este domingo es ganar.

Daza muestra su sonrisa a cámara en el entrenamiento del pasado viernes. / Fernando Díaz

Y por evidente no deja de ser necesario, más que nunca. Ganar para empatar. Así es. Ganar en Las Gaunas para que un nuevo resultado acerque a los riojanos a Primera Federación. Porque esta eliminatoria parte con algo novedoso para la UD Logroñés: como tercero que se enfrenta a un segundo como el Sanse, solo le vale ganar. En caso de empate pasarían los madrileños. Es decir, un triunfo riojano en casa y una victoria madrileña en Matapiñonera, le daría el pase a los segundos. Dos empates, lo mismo. Ni que decir tiene que perder dejaría a los riojanos fuera de este segundo intento por volver a Primera Federación.

Esta final comienza con una única certeza, que Unai Mendia debe manejar con tino. Está acostumbrado. Ya lo hizo el curso pasado con el Teruel, que como quinto necesitó ganar la semifinal y también la final, y lo consiguió. La certeza de que hay que ganar, por lo que convendría hacerlo primero en casa para darle la vuelta a esta desventaja. Antes del pitido inicial, al Sanse le valen dos resultados de tres posibles. Le sirve ganar y empatar. A los riojanos solo ganar. Y esto sí que es una diferencia importante. Más incluso que jugar la vuelta a domicilio. Esta final no se decidirá en una tanda de penaltis.

El técnico busca un segundo ascenso tras el cosechado el curso pasado en Teruel. / Fernando Díaz.

La UD Logroñés es un buen equipo. Muy buen equipo por lo visto durante los dos últimos meses de competición. El mejor, incluso, por momentos, al menos de su Grupo. Aquel 4-0 al Real Unión es el partido al que se aferran todos los seguidores riojanos para rebajar los nervios, tener la falsa sensación de que todo está controlado, y desde el optimismo -como tiene que ser- afrontar la ida de la final por el ascenso.

Porque este Sanse, segundo en el Grupo 5, en el madrileño -que ha metido tres finalistas- fue segundo empatado a todo con el Rayo Majadohonda que acabó subiendo por una ventaja de goles. El equipo de Manolo Sanlúcar es un gran equipo. Jóvenes talentosos con veteranos curtidos en mil batallas. Aquí hay gente buena que tiene más mili que el ejército ruso. Estos afrontan estos duelos como una guerra de guerrillas, con altercados por todos los rincones del campo. Nadie estará cómodo, y desde la incomodidad ascenderá el que acierte un poco más, el que falle un poco menos, el que aproveche ese único instante de inspiración, el que se zafe de su marcador y marque un gol para la historia.

Todos están sanos y a disposición de Unai Mendia. / Fernando Díaz.

La eliminatoria se decidirá en Matapiñonera. Lo saben en Logroño. Lo reconoce la UD Logroñés. Se ha preparado para ello. Pero al mismo tiempo, si algo ha demostrado el equipo de Mendia son dos cosas. La primera, que nunca se arruga, que va a por todos los partidos, que no deja pasar ninguna oportunidad, aunque a veces luego las cosas no le salgan como tenía previsto: dependerá del dominio de las áreas. Acertar en la contraria y no fallar en la propia, mucho menos a balón parado, arte que los madrileños dominan a la perfección. Y la segunda, que no cambiará de plan, que hará lo que sabe hacer, y si le sale, el rival lo tendrá realmente complicado.

Además, existe el convencimiento de que ha llegado el momento. La plantilla quiere ascender. Lo ha demostrado durante todo el año. Su resiliencia no admite discusión. No le ha dado para ser campeón de su Grupo, pero sí para resolver todas esas crisis que se ha ido encontrando a lo largo de la temporada y que pusieron en peligro este nuevo proyecto. Golearon al Gernika en noviembre pasado cuando se estaba fuera de los playoffs. Golearon al Amorebieta en febrero cuando se estaba de nuevo fuera de los cinco primeros clasificados. De no haber superado estos dos encuentros tan distantes en el tiempo, quizás este equipo hubiera perdido el pie. Pero no lo hizo. Siguió erguido, adelante, con paso cada vez más firme para llegar realmente bien preparado al playoff.

El muro blanquirrojo del Fondo Sur volverá levantarse para empujar a su equipo en Las Gaunas. FOTO: Fernando Díaz

Ganar fuera de casa en esta fase por el ascenso no es sencillo. Pocos lo consiguen. Lo hizo el equipo de Mendia. Y remontar un gol adverso no lo hace cualquiera cuando hay tanto en juego. Este equipo lo ha conseguido. La semifinal sirvió para constatar que esta plantilla siempre encuentra soluciones a los problemas. Y el Sanse le va a poner en serios aprietos, tendrá que resolver, por tanto, muchos problemas.

Muy buen ambiente antes del momento decisivo. / Fernando Díaz

Y lo primero es resolver el gran problema de que a tu rival le sirvan dos de los tres resultados posibles que se pueden dar al final de un partido en este deporte. Para ello hay que ganar en Las Gaunas. Ganar en casa para que el empate fuera pase a ser un resultado positivo para los riojanos.

Las Gaunas espera inquieta, ilusionada, deseosa, expectante, nerviosa… Comienza la final por el ascenso y nadie puede dudar de la capacidad, calidad, trabajo y entrega de este equipo para conseguirlo.

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