El Juzgado de Instrucción de Logroño ha condenado a un hombre como autor de un delito leve de amenazas contra un concejal de Nájera, al que abordó en la calle para exigirle que votara a favor de una cuestión relacionada con el campo de fútbol de la localidad. La sentencia considera probado que el acusado, desde su coche, increpó al edil y le dijo «como no votéis que sí, te corto el cuello», al tiempo que hacía con la mano un gesto inequívoco de cortárselo.
Los hechos ocurrieron el 1 de febrero de 2025, sobre las seis de la tarde, en la calle Nueva de Nájera. Según recoge la resolución, el denunciante se encontraba en un cajero cuando el acusado, conocedor de su condición de concejal, detuvo el vehículo y le reclamó que votara a favor de una cuestión vinculada al campo de fútbol. El edil respondió que votaría lo que estimara oportuno, momento en el que el hombre se enfadó y profirió la amenaza.
Durante el juicio, el concejal relató que el episodio se produjo en un contexto de tensión en el municipio por la cercanía de un Pleno en el que debía debatirse una partida destinada al campo de fútbol. Según su declaración, el acusado le gritó desde el coche y, después de que él respondiera que votaría según su criterio, le hizo el gesto de cortarle el cuello mientras pronunciaba la amenaza.

El acusado admitió que había parado el vehículo y que se dirigió al concejal por la votación pendiente, aunque negó haber realizado ningún gesto amenazante. Sin embargo, el juez da credibilidad a la versión del denunciante, que considera «clara, coherente y mantenida en el tiempo», y la entiende corroborada por la declaración de un testigo, que también afirmó haber visto al acusado llevarse el dedo al cuello y moverlo en sentido horizontal.
La sentencia subraya que la amenaza se dirigió contra un concejal por una postura política concreta de su grupo ante una cuestión municipal. Por ello, considera que la conducta merece reproche penal «por su contenido y por el contexto en que se produce». El juzgado impone al acusado una pena de tres meses de multa, con una cuota diaria de ocho euros, lo que supone un total de 720 euros, además de las costas del procedimiento.
La acusación particular había solicitado también una orden de alejamiento respecto al concejal y su familia durante seis meses. El juzgado, sin embargo, rechaza imponer esa medida al considerarla desproporcionada, al tratarse de un hecho puntual, sin constancia de incidentes anteriores o posteriores. Contra la sentencia cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Logroño en el plazo de cinco días.
Otra causa pendiente
A esta primera condena se suma todavía otra causa pendiente vinculada al mismo conflicto municipal. Queda por resolverse el juicio por las amenazas que, según la denuncia, recibieron todos los miembros de la oposición el día del pleno en el que se abordó la cuestión del campo de fútbol de Nájera, un episodio que mantiene abierto el frente judicial en torno a aquella votación.
El conflicto por el campo de fútbol de Nájera estalló en 2025 durante un pleno municipal marcado por la tensión política y vecinal. El rechazo al presupuesto municipal dejó en el aire la financiación del nuevo campo, una obra muy esperada por clubes y familias de la localidad, y la sesión terminó entre gritos, reproches y un ambiente tan crispado que la Guardia Civil tuvo que acudir a la puerta del Ayuntamiento. PSOE, Izquierda Unida y Partido Riojano denunciaron entonces haber sufrido insultos, amenazas y presiones antes, durante y después del pleno, hasta el punto de que algunos concejales de la oposición tuvieron que abandonar el edificio escoltados y contar con vigilancia en sus domicilios en los días posteriores.
Aquel episodio abrió una crisis política que se prolongó durante meses. El bloqueo presupuestario mantuvo enfrentados al Gobierno local del PP, en minoría, y a los grupos de la oposición, mientras sobrevolaba la posibilidad de una moción de censura que finalmente el PSOE descartó por sus propias discrepancias internas. El alcalde, Jorge Salaverri, acabó vinculando la aprobación de las cuentas a una cuestión de confianza: la perdió en junio, pero al no presentarse una moción de censura en el plazo legal, los presupuestos quedaron aprobados automáticamente en julio.


