El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada, Óscar Reina, ha denunciado públicamente los insultos homófobos hacia su persona que han aparecido en una pintada sobre el Puente del Santo de la localidad.
Unos hechos que considera «de extrema gravedad» y que, asegura, «no es algo anecdótico ni aislado». «No estamos ante una crítica. No estamos ante una opinión. Estamos ante un ataque personal con un componente discriminatorio evidente que vulnera gravemente la dignidad, no solo de quien lo sufre directamente, sino de cualquier ciudadano que crea en el respeto y en la igualdad. Es un acto deliberado que busca señalar, degradar y humillar públicamente a una persona, traspasando todos los límites que una sociedad democrática debe preservar», lamenta.
Unas pintadas en las que también aparecen otros insultos hacia otros cargos del Ayuntamiento de Santo Domingo, como el primer edil. Es por ello que reina ha interpuesto una denuncia ante la Guardia Civil «para que estos hechos sean investigados hasta sus últimas consecuencias y se depuren las responsabilidades pertinentes».
«Durante los tres años en los que he desempeñado esta responsabilidad pública, he asumido con normalidad la crítica política, la discrepancia y el debate. Es parte inherente a cualquier sistema democrático. Sin embargo, también he tenido que soportar de manera reiterada campañas de desgaste basadas en la difamación, la desinformación y el ataque personal, alejadas por completo de lo que debe ser una crítica legítima. He optado siempre por responder con trabajo, responsabilidad y respeto institucional. Pero lo ocurrido en los últimos días supone un salto cualitativo inaceptable», recalca.
Así mismo, Reina apela al atentado que supone esta actuación contra el patrimonio del municipio: «El Puente del Santo no es un lugar cualquiera: es un símbolo de nuestra ciudad, un espacio con un profundo valor histórico y sentimental para generaciones de calceatenses. Dañarlo de esta manera es también faltar al respeto a nuestra historia, a nuestra identidad y a lo que nos une como ciudad. Cuando el insulto sustituye al argumento y el odio se utiliza como herramienta, no se ataca únicamente a una persona: se erosiona la convivencia, se degrada la vida pública y se menosprecia aquello que es de todos».
«No voy a consentir que se normalice el señalamiento personal, ni el uso de insultos de carácter homófobo, ni ninguna forma de degradación en el ámbito público. La responsabilidad institucional no implica aceptar cualquier cosa. Hay límites, y esos límites se han cruzado. Este no es solo un asunto personal. Es una cuestión de principios básicos de convivencia. Hoy me afecta a mí, pero mañana puede afectar a cualquier otra persona. Apelo, por tanto, a la responsabilidad colectiva, a la firmeza de las instituciones y al compromiso de la sociedad para rechazar sin matices este tipo de comportamientos. Santo Domingo de la Calzada no puede ni debe identificarse con el odio, el insulto y la intolerancia. Defender el respeto no es una opción. Es una obligación», sentencia el primer teniente de alcalde.


