Después de 72 años, desde Barberito I en 1954, un riojano jugará la final del Manomanista. Se trata del ezcarayense Darío Gómez, que ha superado a Larrazabal (22-8) y se medirá a Iñaki Artola el próximo 31 de mayo en el Navarra Arena de Pamplona. Día histórico para la pelota riojana, en un Adarraga a reventar, lleno de ‘roblanveras’ y pancartas a favor de un riojalteño que quería vivir un sueño. Era su tercer asalto a la final y a la tercera, tras los intentos de 2020 y 2023, ha llegado la vencida.
Lo ha hecho con su estilo, sujetando y moviendo a un Larrazabal que no ha podido nunca imponer su ritmo. Maduro, rocoso y magnífico en todos los aspectos del juego, Darío ha vivido una grandísima tarde, quizá una de las más importantes de su vida. Se ha coronado, se ha ganado el derecho a luchar por la ‘txapela’. Jugará su primera final de la categoría reina, se ha ganado pelear por un sueño. Con mayúsculas, tras una exhibición que pocos podían imaginarse. Le ha salido absolutamente todo.

Larrazabal ha comenzado con el saque y ha tratado de golpear fortísimo, pero Darío le ha adivinado el dos paredes y desde contracancha, ha inaugurado el marcador. El de Amurrio ha respondido con su gran gancho y de abajo a arriba (1-2). Ritmo endiablado, pero solidez de un ezcarayense que se ha anotado diez tantos seguidos. Del 1-2 al 11-2. «Debo moverle lateralmente y que no juegue a pie quieto», afirmó el ‘pelaire’ en la selección de material. Es el plan que ha ejecutado, además siempre sobrio ante los pelotazos atrás de su rival. El alavés ha empezado a fallar y Darío, con las ideas muy claras, ha terminado tantos directamente al rebote, con carambolas o dejadas al choco (7-2).
No ha aflojado el pie del acelerador el riojano, mucho más regular que su rival. 10-2 y el frontón completamente rendido, con gritos de «¡Darío, Darío!. Un ciclón sobrevolaba a Larrazabal, incapaz de responder. Al de Ezcaray le salía todo y desde abajo, en una bola difícil, la ha embocado a la esquina (11-2). Por fin, tras diez tantos, Larrazabal ha reventado la bola atrás (11-3). Sin embargo, al vasco no le ha durado nada la alegría, porque Darío ha vuelto a vuelto a exhibir su potencia (12-3), al primer descanso. Iban tres saques favorables a Larrazabal, los tres perdidos.

El parón no ha frenado la dinámica de un colorado que seguía incrementando su renta (15-3). Felino como un gato, llegaba a todo, directo hasta los 22. Desesperado, el de Amurrio no ha parado de lamentarse, de buscar remedio a un envite que se le había descontrolado. Ha logrado el 15-4 y por fin, gracias a tres saques seguidos, ha recuperado algo de su esencia para colocarse 15-7. Pequeña reacción de la que el riojalteño, tras una chapa de su oponente (16-7), se ha recuperado hasta el 18-7. Este último, un saque directo que el azul ha dejado pasar al intuir que superaba el 6 y medio. No lo ha hecho.
Darío Gómez estaba firmando una gran tarde y no ha parado de sumar tantos. 19-7, saque para el 20-7 y su sexto ganado atrás para el 21-7. Último saque y a la primera no, pero a la segunda, objetivo conseguido. Increíble tarde la vivida por Darío Gómez, en lo que ya es, sin duda, uno de los mejores días de su vida.

Visiblemente feliz, ha expresado sus sensaciones en la ETB1: «Joder, sí ha costado. No sé si sabe mejor o no, me sabe terrible de bien. Cuando pase los minutos me lo iré creyendo, estaba centrado en llegar a 22 y ver a todo el mundo de pie, animando, disfrutando, es lo más difícil». «Ha habido tantos exigentes, donde los dos nos poníamos cabezones a intentar no fallar nada. Sabía que si endurecía el tanto me podía beneficiar, Iker ha tenido dudas cuando iba hacia adelante y súper contento. He sido más constante que él», ha explicado.

Además, ha repasado su camino hasta esta final: «Al principio, no crees en ti, en profesionales todo eran dificultades, no creía mucho en mis condiciones. Gente que ha estado allá cuando no empataba con nadie, venía desde lejos para echarme un cable. Te acuerdas ahora de todos ellos».


