La UD Logroñés entra en el territorio donde ya no existen las medias tintas. Cuatro partidos separan al conjunto riojano del ascenso a Primera Federación. El primero llega este domingo en Getafe (11.30 horas), ante un filial poderoso y acostumbrado a competir desde el talento y el físico. Pero antes de hablar de fútbol, de pizarras o de sistemas, Unai Mendia ha querido detenerse en algo más profundo: en la mentalidad colectiva de un vestuario que siente que ha llegado «el momento clave de la temporada».
«Probablemente llevamos muchos meses trabajando para que llegue este momento», ha resumido este viernes el técnico blanquirrojo. Lo hace además sin hipérboles ni artificios, siendo plenamente consciente de la dimensión de la eliminatoria. «Todo el entorno hace sentir que es una situación diferente», ha admitido.
La UD Logroñés encara este playoff sabiendo que ya no hay margen de error. Cada detalle pesa más que el anterior. Cada decisión se amplifica. Y cada futbolista entiende que puede estar ante uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva. Mendia percibe precisamente eso en el día a día. «Lo noto no solo a nivel de palabrería; el día a día está siendo muy bueno», ha explicado.
El entrenador describe una semana de entrenamientos llevada al límite competitivo. «Está siendo la mejor con diferencia a nivel de intensidad», ha asegurado. Tanto, que incluso ha reconocido haber tenido que frenar algunos ejercicios. «Hay momentos en los que casi los tengo que parar porque se van a matar en los duelos».
La imagen que transmite el vestuario es la de un grupo completamente activado. «Todo el mundo quiere estar al cien por cien». Incluso futbolistas con pequeñas molestias buscan el trabajo con los fisios para pulir así cualquier pequeño detalle que les permita llegar en plenitud a la cita decisiva.

Y en medio de toda esa tensión competitiva, el técnico ha dejado una reflexión que resume bastante bien el estado mental del equipo. «El momento de echar pulsos ya ha pasado», ha afirmado. Porque entiende que el ascenso beneficiaría absolutamente a todos, independientemente de su situación contractual o deportiva. «Si ascendemos, todos salimos reforzados. Sigamos aquí o no sigamos aquí».
Mendia pone ejemplos concretos. Habla de Miguel Marí, ilusionado con la posibilidad de jugar en Primera Federación con Las Gaunas lleno. O de José Val, confesándole que sería «una bomba» competir en esa categoría con la camiseta blanquirroja. «Todo el mundo quiere ayudar», ha insistido el entrenador.
La sensación interna es que el vestuario cree de verdad en la oportunidad que tiene delante. Y no únicamente por ilusión emocional, sino también por el momento competitivo del equipo. «Venimos haciéndolo bien últimamente», ha señalado Mendia, que ha puesto en valor la evolución de la segunda vuelta. «Competimos bien y cuando damos nuestra mejor versión hacemos ocasiones a todos los equipos”.
El técnico también percibe algo más allá del propio vestuario. Nota que el club y la ciudad empujan hacia la misma dirección. «Logroño está preparado para dar un paso», afirma con rotundidad. «Hay ciudades o pueblos que están arriba y no tienen tanta afición o tanta necesidad. Logroño sí la tiene, y este club también».
Por eso insiste en que la eliminatoria trasciende lo puramente deportivo. «Nos estamos jugando nuestro futuro, nuestros contratos, nuestro estatus, el del club y el de la gente», ha resumido.


