El Trujal de Galilea ha recibido este viernes el premio a Mejor Aceite de La Rioja en la categoría de Cooperativas, siendo ya el quinto año que se alza con este galardón. Helena Soto, una de sus responsables, destaca el paraguas que ofrece la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja para abanderar el sector oleica de la región que trabaja por la calidad.
– ¿Cómo se mantiene el potencial año tras año pese a que cada cosecha es diferente?
– Lo que buscamos siempre es que nuestro cliente tenga un aceite de las mismas características y equilibrado, algo que conseguimos usando esas variedades autóctonas de La Rioja. A ello se suma el tipo de clima y de suelos, que permiten conseguir aceites muy olfativos, despuntando aromas como el tomate o la alcachofa que recuerdan a la huerta riojana.
– ¿Cuáles son esos atributos positivos del Trujal de Galilea?
–Llevamos 30 años elaborando aceite de variedad autóctonas, que son las que hacen de nuestro aceite uno con personalidad propia.
– ¿Qué mercado abarca vuestro producto?
– No es un mercado muy amplio porque la producción es la que es. Comercializamos en el año todo lo que producimos, siendo la venta directa a particulares tanto en el trujal como a domicilio lo que más predomina. Además, también vendemos en tiendas y hacemos envíos a todo el territorio nacional.


