El concejal del PSOE de Logroño Iván Reinares ha criticado este lunes que el equipo de Gobierno local «dejó sin ejecutar 3,8 millones de euros en política social durante 2025, según los datos de la liquidación presupuestaria».
En una rueda de prensa, Reinares ha indicado que «de un presupuesto de 23,4 millones de euros, el Ayuntamiento de Logroño solo ha ejecutado 19,5 millones». Este edil socialista ha señalado que «más de 3,8 millones de euros destinados a proteger a la gente se han quedado guardados en el banco para que el alcalde, Conrado Escobar, presuma de superávit».
«La parálisis es especialmente grave en la partida destinada a los servicios directos, como ayuda a domicilio, dependencia e intervención comunitaria y políticas de inclusión social, donde se han dejado sin ejecutar 2,6 millones de euros», ha precisado.
Ha destacado que «este falso ahorro lo están pagando los barrios y las entidades, sociales como ha quedado reflejado en noticias que indican que la Cocina Económica ha llegado al límite de su capacidad debido a que el Ayuntamiento no llega a tiempo con los servicios básicos».
Además, ha proseguido, «se han multiplicado las quejas por falta de higiene, problemas de convivencia y personas pernoctando en la vía pública; y las familias y usuarios del servicio de ayuda a domicilio han trasladado quejas amargas y constantes sobre la calidad de la atención recibida».
Ha asegurado que «otro gran agujero de esta gestión se encuentra en las ayudas de emergencia social, donde el equipo de Gobierno municipal ha dejado sin gastar 768.000 euros». «Es de una crueldad extrema que, en la partida para evitar cortes de luz y gas, hayan dejado sin usar el 44 por ciento del presupuesto», ha señalado Reinares, quien ha añadido que «este abandono institucional no es un error de cálculo, sino un fallo crónico».
Reinares ha destacado que «la radiografía del abandono se completa con 163.000 euros que debían ir destinados a subvenciones para familias e instituciones, principalmente para entidades del tercer sector y que se han quedado inmovilizados».
«Si quieren dejar de gestionar los Servicios Sociales como si fuera una ferretería y volver a la empatía, estamos dispuestos a arrimar el hombro para desatascar esta unidad», ha concluido.


