La Rioja

Dos amigos y un pueblo para emanciparse

Nacidos, criados y con un futuro en Ausejo. Pablo Gil y Víctor San Juan nunca han dudado que el pueblo que los ha visto crecer iba a ser también el que los viera pasar de la juventud a la vida adulta. Los astros se han aliado para dar con una vivienda acorde y que este sueño fuera posible, aunque estos dos amigos que comparten cuadrilla reconocen que no todos los jóvenes del municipio han tenido la misma fortuna.

«Localizar una vivienda con cédula de habitabilidad o sin necesidad de una reforma integral es cada vez más complicado, aquí y en otros pueblos también. El problema no es que falten casas, porque las hay, pero en la mayoría de municipios son viviendas muy viejas cuya compra va ligada a unas obras importantes para hacerlas habitables.

En Ausejo, por ejemplo, es el principal problema que limita que más jóvenes decidan quedarse a vivir en el pueblo, por no hablar de que otras casas llevarán vacías varios años pero no se ponen a la venta», refleja San Juan.

En su caso, no le costó demasiado tiempo dar con la casa en la que reside desde hace casi dos años, cuando se apuntó al programa del Plan REVIVE impulsado en 2024 por el Gobierno de La Rioja como iniciativa para asentar población joven en los pueblos de menos de 5.000 habitantes. «Llevaba tiempo en busca de una vivienda para emanciparme y cuando vi el cartel de venta en esta casa me interesé por ella. Realmente fue fácil y rápido», relata.

Gil siguió sus pasos y un año después se animó a solicitar la ayuda después de haber localizado también la que sería su futura vivienda: «Tras ver las opciones que había en el pueblo, que tampoco eran muchas, di con una casa que era de unos familiares y que casualmente vendían. Esta era la opción que más me cuadraba tanto por espacios como por el estado en el que se encontraba, y también por el precio.

La vivienda estaba para entrar a vivir también, pero es cierto que con el importe de la ayuda he decidido que voy a invertir parte en la reforma para actualizarla un poco más y, con suerte, poder entrar a vivir ya este año».

Aunque no ha sido el caso de estos dos amigos, aseguran que también se han dado casos en los que el vendedor «ha inflado el precio de venta de la vivienda porque sabía que el joven que la comprara iba a recibir ayudas para ello». Pero ambos coinciden en la necesidad más urgente: «Construir más vivienda. Al final es necesario que salgan nuevas promociones para todos los jóvenes que vienen por detrás y que sea el Ayuntamiento quien lo promueva para que las empresas constructoras quieran invertir aquí».

San Juan tiene su puesto de trabajo «a siete minutos en coche desde la puerta de casa», un bien deseado por muchos. Trabaja como encargado de campo en la finca de Tudelilla del grupo La Rioja Alta S.A. y reconoce que tiene mucho valor trabajar tan cerca del pueblo donde vive. «Si mi trabajo estuviera en Haro, por ejemplo, tendría que buscar algo intermedio y en este caso acabaría siendo Logroño, lo más probable».

Por su parte, Gil es maestro de Primaria interino y este curso le ha tocado ocupar las aulas del colegio de Aldeanueva de Ebro. «Pero podría haberme tocado en cualquier otro centro mucho más lejos, así que este año he tenido suerte. Ahora toca intentar quedar en listas lo más arriba posible para poder elegir destino lo más cerca de casa, porque al final esto cada curso es una aventura», refleja.

Con unas 770 personas empadronadas, Ausejo entra en la franja de subvención del 30 por ciento del coste, hasta 30.000 euros (para municipios de entre 501 a 2.000 habitantes). Una ayuda que se entrega a los solicitantes meses después de cerrar las operaciones de compra de vivienda. «Es decir, que para poder optar a una casa tienes que tener ciertos ahorros previos para pagar la entrada y optar a la hipoteca».

Aún así, esta ayuda, vigente hasta junio de 2027, reconocen que es un aliciente para tomar la decisión de invertir en el medio rural. «En mi caso, reconozco que sin la ayuda me hubiera costado un par de años poder encontrar una vivienda acorde y esto al final te incita a dar el paso porque es una buena oportunidad», refleja el maestro.

Eso sí, con ella o sin ella esta pareja de amigos tenía a Ausejo como la primera opción para emanciparse. «Lo primero es el sentimiento de vivir en el pueblo. Aquí tenemos toda nuestra vida, a familia y amigos, y tenemos todos los servicios necesarios para vivir, empezando por el centro de salud y el servicio de urgencias, así como colegio, farmacia, tienda de alimentación y ahora, además, se va ampliar las plazas del servicio de guardería que es muy importante para las familias. En general se está invirtiendo en los pueblos y creo que se va por buen camino, pero hay que invertir más para que haya más futuro», apunta San Juan.

«Logroño está muy bien y me gusta, pero no para vivir a diario, sino para ir el fin de semana. La calidad de vida que te da el pueblo no la encuentras en la ciudad, aparte que Ausejo está a veinte minutos en coche de la capital, por lo que está cerca», sentencia Gil. Su sentimiento es compartido y tienen claro cómo imaginan su futuro: «Aquí hemos pasado toda la vida y así queremos que siga siéndolo».

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