Algunas de los guisantes que se destinan a piensos para el ganado ya se han cosechado en fincas de La Rioja Baja, cogiendo la delantera a las cebadas, cuyo turno ha llegado esta semana. Las primeras cosechadoras que han inaugurado la campaña del cereal lo han hecho por las zonas más tempranas como son Ausejo y Alcanadre, aunque las máquinas también han comenzado a segar en otros territorios como Alfaro, Tudelilla y Murillo de Río Leza.
Las paja se amontona en hileras conforme una New Holland avanza por la zona baja de Ausejo, en la muga con Alcanadre. Allí están cosechando este viernes Javier y su padre Ricardo unas cebadas tempranas en una de las zonas más secas. «De momento está saliendo poco grano. Se esperaba más, pero las últimas lluvias de mayo no llegaron a tiempo para muchas fincas que ya habían espigado», relata.
Es el segundo día de campaña, pero este sábado han decidido parar y no retomar hasta el domingo para dar tiempo a que el porcentaje de humedad baje. «En las zonas que peor están se han sacado unos 500 kilos por fanega (2.500 kilos por hectárea)», apunta después de haber cosechado unos 20.000 kilos en unas 40 fanegas de cebada y calculando que tienen todavía un mes por delante de cosecha. «Ahora lo importante es que no vengan tormentas con granizo que puedan mermar aún más la cosecha».
La Cooperativa Garu de Ausejo es la central principal que almacena el grano cosechado en los términos municipales de alrededor y desde este miércoles, cuando llegó el primer remolque de cebada procedente de Alcanadre, acumula algo más de 30 toneladas de grano, junto a unos 12.000 kilos de guisantes que entraron días atrás. «Los agricultores todavía están esperando y apenas un par de máquinas han empezado en la zona para probar y ver cómo sale el grano en cuanto a humedad. Será ya la próxima semana cuando se generalice la cosecha si todo va bien y las lluvias que pronostican no obligan a parar», apunta el responsable del almacén, Luismi Ezquerro.
En Alcanadre los rendimientos que están dejando esas primeras cebadas tempranas parten de los 640 kilos por fanega. «Aquí es un año normal tirando a bueno, llegando incluso a rendimientos de unos mil kilos. No está mal pero tampoco se puede comparar a la campaña pasada», relata un agricultor del municipio en su tercer día de cosechas. Calcula que la faena se prolongará durante una semana y que la campaña va en fechas normales, «aunque si no hubiera sido por los calores de mayo, habríamos empezado algo más tarde».
Unos calores que «han fastidiado parte de la cosecha» y que, opina, «han afectado más a lo que se sembró más tarde». El grano está dejando unos buenos niveles de peso específico, rondando los 64,5 y los 66,5 kilos por hectolitros, mientras que los trigos, aún a la espera de segarse, también muestran buen panorama para este cerealista que apuesta por la siembra directa: «Pero ya se sabe que hasta que no se cosecha no se sabe nada, solo se puede intuir».


