Agricultura

Aquí hay relevo: el proyecto de Sofía por preservar el rebaño familiar

Sofía Fernández, en Granja Las Nieves durante sus prácticas del Grado Medio.

La incorporación de jóvenes profesionales al sector agrario ha perdido fuerza, pero el campo demuestra que aún mantiene el interés para algunos. En 2025 se incorporaron 21 agricultores y 8 ganaderos en La Rioja y de cara a este 2026 han solicitado su incorporación 24 agricultores y 9 ganaderos, lo que refleja una tendencia al alza en el relevo generacional del sector. Por ramas, la ganadería intensiva y los cultivos herbáceos son los más elegidos, pero siempre hay espacio para proyectos de futuro que pueden hacerse realidad.

Sofía Fernández tiene claro que quiere continuar con la explotación ganadera de ovino de su padre Miguel Ángel. Esta joven de 17 años de Galilea cursa actualmente primero del Grado Medio de Técnico en Gestión Agropecuaria en San Asensio y asegura que después hará el Grado Superior para continuar con su formación.

«Al principio no tenía pensado dedicarme al campo, pero como mi padre es ganadero y agricultor, cada vez que iba con él me daba cuenta de que me gustaba y que quería trabajar de ello. Me gusta el trabajo con ellas, la tranquilidad que da salir al campo a diferencia de otros animales que igual no se mueven de la granja», relata la joven en los micrófonos del nuevo programa del podcast La Voz del Agro de la mano de la organización agraria ARAG-ASAJA.

Actualmente está cursando las prácticas en Granja Las Nieves, en Logroño, y en unos días partirá a Berlín a vivir una nueva experiencia con sus compañeros conociendo otras explotaciones ganaderas y también agrícolas: «Me he dado cuenta de que la ganadería ovina es más dura que la vacuna porque tienes que estar más pendiente y también tienes que sacar los animales al campo, cosa que con las vacas de leche no hace falta. Aún así, aunque haya más trabajo, creo que el trabajo con las ovejas es más bonito. En cuanto a la estancia en Berlín, creo que es una experiencia que recordaré toda la vida y de la que puedo aprender muchas cosas nuevas»

Aunque su propósito es quedarse en la explotación familiar, reconoce que con el tiempo quiere aplicar nuevas técnicas y herramientas tecnológicas: «Me gustaría cambiarlo un poco, modernizarlo, para tener más facilidades». Aún así, es consciente las dificultades que alberga el sector: «Cada vez nos ponen más dificultades y eso hace que menos gente quiera quedarse en este sector y busque trabajo de otra cosa. Yo en diez años sí me veo con las ovejas pero porque me gusta mucho la tranquilidad, el ir al campo con ella. Eso es lo que más me gusta».

En este sentido, el apoyo de la organización agraria ARAG-ASAJA, de la que depende esta joven, es esencial. «Nuestro objetivo es seguir apoyando a los ganaderos y agricultores a seguir en el sector y a los futuros profesionales a instalarse para garantizar el mantenimiento de las explotaciones, ya que antes teníamos registros de que se incorporaban más de un centenar de jóvenes anualmente, una cifra alejada de las actuales. Por eso nos encargamos de dar servicio en todo lo relacionado con temas administrativos, de asesoramiento y aspectos legales para orientar a la hora de tomar decisiones en la gestión de las explotaciones», apunta el presidente de ARAG-ASAJA, Eduardo Pérez.

En este sentido, la formación en materia de digitalización también forma parte del proceso: «Ofrecemos cursos orientados al uso de diferentes herramientas tecnológicas para su aplicación en el día a día con el fin de resolver problemas. Aquí el uso de GPS, por ejemplo, en la aplicación de tratamientos o abonados tiene muy buena acogida, al igual que todo lo que tiene que ver con la inteligencia artificial. En general, los jóvenes siempre muestran mayor inquietud a la hora de aprender nuevas técnicas y conocer nuevas explotaciones e instalaciones».

La organización agraria destaca a su vez el incremento de las ayudas por parte de la Consejería para impulsar ese relevo, factor que está contribuyendo de manera significativa a fomentar nuevas incorporaciones y a dinamizar la actividad agraria. «Lo que más complica a la hora de instalarse son las inversiones tan fuertes que tienen que hacer y si no cuentan con ese respaldo familiar en el que algunos miembros ya están en el sector, es prácticamente imposible. En este sentido, en la agricultura, la gente también diversifica en sus explotaciones y no se centra solo en una rama, combinando varios cultivos para garantizar la viabilidad de sus negocios».

Entre las problemáticas que más se repiten entre los jóvenes está esa falta de rentabilidad palpable en muchos de los sectores agrarios: «Por eso es clave la orientación en estos jóvenes, para ver la realidad de la situación, ver qué sectores son más viables, con qué superficie se van a incorporar, cómo van a afrontar esas posibles inversiones de cara a la compra de maquinaria o nuevos terrenos, por ejemplo. Lo que sí estamos notando es que cada vez más jóvenes apuestan por la incorporación parcial al sector porque mantienen a la vez otros trabajos en ámbitos diferentes o también porque a veces las explotaciones que cogen son pequeñas. Lo importante es que es una alternativa atractiva que está teniendo acogida y que debemos aprovechar porque es una forma de que la gente joven, de una manera u otra, entre en el sector agrario y, quién sabe, tal vez en un futuro tenga la agricultura o la ganadería como su trabajo principal y único».

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