El barrio de bodegas de Entrena afronta días de tensión tras el accidente que sufrieron el pasado domingo una mujer y su bebe al caer en un agujero provocado por el derrumbe del terreno. En estos momentos el Ayuntamiento de la localidad trabaja en reforzar las medidas de seguridad con más vallas y más zonas acordonadas, colocando también bolardos de hormigón pesados que no se puedan mover.
El alcalde de Entrena, José Jalón, asegura que en el lugar del suceso ya había vallas y la zona estaba acordonada, «lo que pasa que siempre hay quienes se dedican a robarlas y, además, a pasar por donde no deben», asegura.
Pero las actuaciones no quedan ahí. El consistorio incide en que hace falta una «solución técnica que analice la situación real de todo el barrio y dé una respuesta comunitaria al conjunto de la zona a través de una transformación integral, no de una mera reforma».

Una solución que, para algunos vecinos de la localidad y propietarios de estas bodegas, llega tarde. «Las bodegas de Entrena se han dejado abandonar a su suerte. El barrio era un espacio por el que hasta hace tres o cuatro años se podía transitar sin ningún problema, hasta con coche, furgonetas o camionetas. Lo que pasa que se decidió no invertir más y esto es lo que pasa, que ahora el problema se ha hecho grande y es inasumible», sentencia Jorge Medrano, vecino de la localidad y propietario de una de esas bodegas.
«En mi caso, tengo una bodega que si nadie lo remedia se va a venir abajo, como toda la parte del cerro sur del Barrio de El Conjuro. Lo más sorprendente es que nosotros podíamos entrar a nuestra bodega hasta hace dos años, pero ahora es una temeridad. Lo que urge es que el Ayuntamiento haga estudios de cómo está la ladera, obtener informes de arquitectos y, por último, si no lo puede asumir, pedir ayuda a la Comunidad Autónoma y discurrir y trabajar para conseguir ayudas de Europa, que en muchos pueblos se han conseguido para otros fines», apunta.

Medrano reconoce que en este barrio «hay muchos propietarios y algunos han invertido y otros no, pero no podemos pagar todos por aquellos que no han querido saber nada, que, claro, mal está». A su parecer, una de las medidas necesarias en su día es haber hecho canalizaciones para que corriese el agua, «pero lo que se hizo fue meter más hormigón y más peso a la ladera».
Él es uno de interesados en crear una asociación que aglutine a los dueños de estas bodegas para aunar esfuerzos, movilizarse y tomar medidas que beneficien a todos. «Como ya se ha hecho y se está haciendo en otros barrios de bodegas de La Rioja donde se han conseguido avances importantes preservando la zona. El nuestro es un problema grande, pero puede tener solución».


