La Rioja

El ‘baile’ en las secretarías locales afecta a una treintena de municipios riojanos

El ‘baile’ en las secretarías locales afecta a una treintena de municipios

Los profesionales que ocupan las secretarías de la Administración local han dado este año un paso determinante en su carrera y es que ya se ha efectuado el proceso de estabilización de empleo temporal para nombrar como personal funcionario de carrera con habilitación de carácter nacional a aquellos que mantenían su puesto de interinos. Un proceso que inició el Gobierno central en 2022 para acabar con la interinidad de este colectivo mediante el sistema de concurso y concurso por oposición que ha derivado en una reorganización de los destinos laborales.

En La Rioja son una treintena los municipios afectados por estos traslados de personal en las secretarías de algunos de sus Ayuntamientos más pequeños: Arnedillo, Lagunilla del Jubera, Grávalos, Corera, Ocón, Matute, Anguiano, Bobadilla, Santa Coloma, Cuzcurrita de Río Tirón, Castañares de Rioja, Santurde de Rioja, Fonzaleche, Cellorigo, Fonzaleche, Medrano, Alesón, San Millán de la Cogolla, Canales de la Sierra, Viguera, Sotés, Torrecilla en Cameros, Herramélluri, Grañón, Villar de Torre, El Rasillo de Cameros, Ajamil de Cameros, Alfaro, Santo Domingo de la Calzada.

Por otro lado, el personal de los municipios de Viguera, Grávalos, la agrupación de Matute, Medrano, Arnedillo, Alesón y Canales de la Sierra ha conseguido mantenerse en su lugar de trabajo gracias a haber estabilizado su puesto.

Hay casos, incluso, en los que los profesionales llevaban varias décadas de ejercicio profesional con el rango de interinos. Uno de esos secretarios que ha obtenido un nuevo destino tras este proceso por concurso (por ser un puesto de interinidad cubierto con anterioridad al 1 de enero de 2016) es Marino Ruete, dentro de la categoría de secretario interventor. Durante casi 22 años ha ocupado la Secretaría del Ayuntamiento de Corera y desde hace menos de un mes ocupa la de Bobadilla dentro de una agrupación que incluye también los Ayuntamientos de Pedroso, Villaverde de Rioja y Ledesma de la Cogolla.

Un cambio de destino con el que, asegura, ha tenido «mucha suerte», y es que de las 580 plazas ofertadas a nivel nacional por concurso, él estaba en el puesto 439, por lo que tenía por delante a muchos candidatos que podrían haberse quedado con algunas de las plazas de La Rioja. «Algunos han podido mantener sus puestos pero eso es porque nadie de los que tenían por delante ha pedido esos destinos. Yo al menos lo que quería era quedarme en La Rioja. En la lista de destinos tuve que poner 439 puestos y los que correspondían a La Rioja eran solo los 30 primeros, así que me podía tocar en cualquier otro punto del país. Al final fui seleccionando por cercanía a casa y luego las provincias limítrofes, pero iba por el pueblo número 200 en la lista y ya veía que lo tenía a tres horas en coche desde casa… Durante todo el tiempo que pasó hasta que conocí el destino pasé verdadera angustia», relata.

Marino Ruete, desde el balcón del Ayuntamiento de Bobadilla.

El momento en el que se hicieron pública la resolución del BOE con los nombramientos, el pasado 5 de marzo, fue un torrente de emociones: «Recuerdo que estaba llevando a mi hijo a clase antes de ir a Corera a trabajar y me avisaron de que se habían publicado los destinos. Paré en cuanto pude para buscar mi nombre y cuando lo encontré solo pude leer en la columna de la derecha ‘La Rioja’. Eso me bastó, ni siquiera me fijé en el pueblo, dije ‘ya está, donde sea que me haya tocado pero es en La Rioja’. Luego ya sí amplié más el documento y leí ‘Bobadilla’, que además era de mis primeras opciones. Primero puse Corera, luego Ocón y Lagunilla, después los municipios del Moncalvillo que están cerca de Logroño y seguido elegí Bobadilla».

Ruete incide en que siempre ha primado el factor proximidad. «Para mí lo más importante era quedarme en casa, aunque ya me imaginaba teniendo que irme a cualquier pueblo a 3 o 4 horas en coche de Logroño, que es donde vivo y tengo mi familia, así que sido toda una suerte».

Fue el pasado 1 de abril cuando tomó posesión de su nuevo puesto después de un proceso que se ha alargado más de la cuenta entre alegaciones y recursos. «Un proceso que tenía que haber finalizado en diciembre de 2024. Hicimos la solicitud al concurso en enero de 2023 y no fue hasta julio de 2025 cuando publicaron esas 580 plazas. Luego hay diferentes situaciones en función de los municipios. Por ejemplo, de las 30 plazas de La Rioja, tres de ellas seguirán ocupadas por el personal interino que estaba porque no las ha solicitado nadie en este proceso por ser poco atractivas, sobre todo por su lejanía. De hecho donde mayor interinidad hay siempre es en esas plazas menos atractivas».

La Agrupación de Bobadilla es el destino en el que deberá estar, al menos, durante los próximos dos años, si bien no se plantea abandonar este enclave riojalteño pasado ese periodo. «En dos años pueden pasar muchas cosas, pero ahora mismo no me lo planteo porque, aunque sean cuatro pueblos, no estoy lejos de casa y eso es un factor clave para mí. Además, siento un compromiso con estos vecinos, que han pasado varios meses sin un secretario».

Un compromiso que ha mantenido estas más de dos décadas de profesión y que espera seguir haciéndolo: «Somos un servicio público con mayúsculas para el ciudadano. Hacemos de todo y, más allá del papeleo, siempre estamos para solucionar los problemas del día a día de los vecinos, que muchas veces son gente más mayor que igual no se apañan bien con las tecnologías y acuden a nosotros para hacer diversos trámites que en otros casos la gente hace desde casa».

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