Deportes

El Náxara logra la permanencia en Segunda Federación por primera vez en su historia

Foto: Carmelo Betolaza

Por primera vez en su historia, el Náxara repetirá presencia en Segunda Federación el curso que viene. Tras su triunfo frente al Beasain (1-0, gol olímpico de Rojo), los hombres entrenados por Arturo Guerra han alcanzado los 41 puntos, una cantidad que ninguno de sus rivales puede superar. Quien si no, Iván Rojo, uno de los pilares cruciales de la historia del Náxara, ha firmado el tanto más decisivo. Premio a la fortaleza de una piña, liderada por un técnico a quien Nájera le sienta como anillo al dedo. Y además, la mejor despedida posible para Orodea de su afición.

De sus 41 puntos, los blanquiazules han logrado 29 ante conjuntos de la mitad inferior de la tabla. Es decir, nueve triunfos, dos empates y cinco derrotas. Esa gran competitividad ante rivales directos ha construido la mitad de su salvación. La otra otra, otros 12 puntos, han llegado de victorias frente a la UD Logroñés y el Alavés B, además de empates frente al Sestao River, el Amorebieta, el Eibar B y el Ebro. En total, once triunfos, ocho empates y trece derrotas en una temporada fantástica, donde el equipo ha competido prácticamente cada fin de semana, sin importar quién tuviera delante.

Es el triunfo de una familia con un ADN marcado. Un vestuario repleto de jugadores de la comarca o la comunidad, que sienten los colores, que saben como nadie lo que significa defender al club de su localidad. Fútbol a la antigua usanza, con instalaciones embarradas e insuficientes en el Cementerio, el precioso pero ya vetusto ‘bosque encantado’ de La Salera y unos futbolistas para los que el fútbol no es su trabajo, pero sí su pasión. Jugadores como el capitán Javier Orodea que cuelga las botas, Iván Rojo o el ‘pichichi’ Iván Villoslada, que ya suma diez dianas en esta campaña lideran un vestuario donde la palabra continuidad casi se da por hecha.

Y en el banquillo, el acierto de un líder como Arturo Guerra. Recaló en el pasado mes de mayo para iniciar su tercera etapa en el club, donde había dejado grandes recuerdos. En su primera etapa, el logroñés fue segundo de Diego Martínez entre 2015 y 2018 y vivió una etapa inolvidable, donde los blanquiazules estuvieron muy cerca de ascender a Segunda B. Solo sucumbieron en la tercera ronda de Tafalla, ante la Peña Sport en 2017. Su recuerdo fue tan bueno que pudo volver en enero de 2023, esta vez como primer técnico. Sustituyó a Raúl Martín y logró que los riojalteños ascendieran a Segunda Federación tras dirigir quince partidos con catorce triunfos y un empate.

Guerra creció en compañía de Diego Martínez, con quien hizo tándem en el Arnedo, el Náxara, el Izarra, el Calahorra, el Numancia y la UD Logroñés. Aprendió, creció y en su madurez como técnico, vuela solo y que nadie le baje las alas.

El bloque del ascenso, clave

Durante la pasada temporada 2024-25, el Náxara dio una exhibición en la Tercera riojana, logrando ascenso y liderato. Fue líder las 34 jornadas y acabó con 93 puntos y 107 goles a favor. Por tercera vez en su existencia, los najerinos alcanzaron el cuarto nivel del fútbol español. Ya lo habían hecho en la 2021-22 y en la 2023-24, descendiendo en ambas campañas. A la tercera, los de La Salera querían evitar la dinámica ascensor (campeonar en Tercera, bajar al siguiente año) y por fin, quedarse en la categoría. Intentaron aprender de sus dos experiencias y finalmente, lo han conseguido.

Aunque el técnico Josean García le llevó de vuelta a Segunda Federación, el club apostó por un relevo en el área técnica. Arturo Guerra, héroe del ascenso de la 2022-23, le sustituyó y armó una plantilla de continuidad, con jugadores que en buena parte, ya conocía. Así, siguieron más de la mitad de futbolistas. Toño en portería; Ochoa, Víctor Martínez, Eloy Blanco, Juan García, Miguel Rodríguez e Izan Flaño en defensa; Landín, Pepe Blanco y Álex Merino en el centro del campo y las ‘joyas’ Iván Villoslada, Rojo y Orodea arriba. Trece futbolistas que continuaron, por otros diez fichajes que arribaron, nueve de ellos el pasado verano.

FOTO: Carmelo Betolaza

David Lleyda, procedente de la cantera de la UD Logroñés, llegó bajo palos. En la zaga, Javi Caño recaló desde el San Juan. Mucho más se reforzó la parcela central, gracias a los mediocentros Álvaro García (Anguiano), Maiso (Mirandés B) y las cesiones de Marcos Ceña (Alavés C) y Samuel Lallana (UD Logroñés Promesas). Arriba, el extremo Jorge Campos recaló desde el Ávila y el punta Hugo Martínez llegó procedente del filial del Levante. Mientras tanto, el mediapunta Markel Gil llegó cedido del filial de la UD Logroñés y en invierno, Musta también fue prestado desde la Ciudad Deportiva.

De menos a más

Con esos mimbres, el Náxara comenzó a competir y le costó el arranque. Igualó frente al Ebro en el debut y en la segunda jornada, vio como la UD Logroñés le remontaba en Las Gaunas (2-1). Después, llegó una dura derrota frente al Gernika (1-4), seguida por empates frente al Sestao River y el Eibar B. Tres puntos en cinco jornadas y el primer triunfo no llegó hasta la sexta, ante la Mutilvera (1-3). Mientras tanto, las primeras victorias en La Salera se produjeron en la jornada 9 (Deportivo Aragón) y 11 (Alfaro). Curiosamente, los dos últimos clasificados. Tras once encuentros, el Náxara sumaba 12 puntos y si bien no lograba salir de la zona roja, seguía vivo.

Sin embargo, con la proximidad del invierno, el panorama fue complicándose. El Náxara no volvería a ganar en casa hasta 2026 y en lo que restaba primera vuelta, sus victorias llegaron a domicilio. Cruciales, primero ante el Alavés B (jornada 15) y dos semanas después, ante el Beasain (jornada 17). Ese tanto victorioso de Markel Gil en Loinaz vale ahora quilates. Total que, al final de la primera mitad del curso, los del Najerilla terminaron con 20 puntos y por primera vez en la jornada, estuvieron fuera del descenso.

Foto: Náxara CD

La segunda vuelta comenzó con derrotas frente a la Mutilvera en casa y el Ebro fuera. Sin embargo, en la jornada 20 llegó uno de los puntos fuertes de la campaña. La UD Logroñés visitó la Salera y salió derrotada (2-1), en una auténtica fiesta. Aquel día, Quique Rivero adelantó a los visitantes, pero las dianas de Hugo Martínez y Villoslada remontaron el partido. Aquel día, el 25 de enero, el equipo demostró que podía quedarse. Tras la resaca del derbi, la derrota en Utebo, el empate postrero del Amorebieta en el 97′ y la derrota ante el Tudelano en casa fueron los siguientes pasos. 24 puntos en 23 jornadas a la espera del ‘Tourmalet’ por la permanencia.

En ese tríptico de duelos directos, dieron un paso de gigante. Porque los riojalteños tumbaron al Deportivo Aragón (0-1), lograron un 3-0 ante un Basconia en racha y empataron en Ejea (1-1). A falta de ocho jornadas, los de Arturo Guerra dependían de sí mismos y ocupan zona de permanencia desde esa jornada 25. A partir de ahí, la victoria en Gernika (2-3) y sobre todo, el último derbi ante la SD Logroñés en ‘la caldera’ de la Salera (2-0) encarrilaron una salvación que se ha confirmado ante el Beasain. Tiempo de celebrar y pasada la euforia, a preparar la próxima campaña en Segunda Federación.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top