En medio del ruido constante de las pantallas, del vértigo de los vídeos breves y de la inmediatez que domina el día a día, hay un gesto que resiste (y menos mal): abrir un libro.Y en La Rioja, lejos de lo que podría pensarse, este gesto no solo se mantiene, sino que crece.
A las puertas del Día Internacional del Libro, las librerías riojanas viven su semana grande. No es solo una campaña comercial ni una fecha señalada en el calendario, sino una radiografía de cómo se relaciona hoy la sociedad con la lectura. Y la imagen que devuelve esa fotografía es clara: la gente sigue leyendo. Y lo hace, además, cada vez más joven.
«El libro está funcionando muy bien. Estamos muy contentos porque sigue creciendo y en La Rioja también», explica Diego Ochoa, de Santos Ochoa. Su visión, basada en el pulso diario de las librerías, desmonta la idea de una crisis del papel. «La gente sigue apostando por la lectura como forma de ocio».

En una sociedad que Diego define como «ultradigitalizada», el libro se ha consolidado como un espacio de descanso. Una pausa necesaria. «Es una forma de desconectar, de disfrutar de otra manera», explica. Y lo hace, además, en su formato más clásico: «El libro físico sigue siendo clave. Y los jóvenes incluso lo prefieren».
Ese es uno de los cambios más significativos de los últimos años. Frente a la percepción de que las nuevas generaciones se alejaban de la lectura, la realidad en las librerías apunta justo en la dirección contraria. «La franja que más está creciendo es la de entre 14 y 24 años». Jóvenes que descubren en los libros no solo una forma de entretenimiento, sino también «una vía de escape en una sociedad hiperconectada, un refugio y una identidad compartida».
En cuanto a gustos, hay pocas dudas: la novela negra y policiaca sigue siendo la reina indiscutible entre los lectores riojanos. Historias de misterio, ritmo ágil y giros inesperados que enganchan generación tras generación. A su lado, crece con fuerza la novela romántica entre los más jóvenes, especialmente en edades tempranas, antes de dar paso a otros géneros.
Una tradición única: libros y Rioja
Pero si hay algo que distingue la celebración del Día del Libro en La Rioja es su capacidad para convertir la lectura en una experiencia compartida, casi festiva. Bajo el lema ‘Un libro y un Rioja, el placer de la cultura’, la iniciativa alcanza este año su 30ª edición, consolidándose como una de las más singulares del país.
Durante toda la semana, las librerías sacan los libros a la calle, aplican descuentos del 10 por ciento y, como símbolo de la unión entre cultura y territorio, reparten 3.200 botellines de vino de la DOCa Rioja entre quienes participan en la promoción.

«Para nosotros es la fiesta del libro. Lectores, librerías, editoriales… todos celebramos este día», destaca Ochoa. Y lo hacen, además, extendiendo la celebración más allá del 23 de abril. «En La Rioja es tan importante que en lugar de celebrarlo un solo día, lo hacemos durante toda una semana».
La imagen se repite estos días: familias enteras paseando entre estanterías improvisadas, niños eligiendo sus primeras lecturas, adultos dejándose recomendar. «Es un día en el que muchas familias vienen juntas y cada uno elige su libro», explica. A esta celebración se suma una intensa programación cultural con presentaciones, firmas y encuentros con autores.
¿Qué leen los riojanos?
A la espera de cerrar el balance definitivo del año, las listas de ventas ya permiten intuir las tendencias. Entre los títulos más leídos destacan:
– Llevará tu nombre – Sonsoles Ónega
– Maite – Fernando Aramburu
– La intriga del funeral inconveniente – Eduardo Mendoza
– Comerás flores – Lucía Solla
– Mentira – Juan Gómez-Jurado
– Una niña buena – Elisabet Benavent
– Vera: una historia de amor – Juan del Val
– Las gratitudes – Delphine de Vigan
– Cuando el viento hable – Ángela Banzas
Un listado que refleja esa combinación de intriga, emoción y autores reconocibles que conectan con el gran público.
El valor de lo cercano: autores riojanos
Junto a los grandes nombres, los lectores riojanos mantienen un vínculo especial con los autores de proximidad. Una tendencia que crece, aunque todavía con margen de desarrollo. «Se puede seguir apostando más por los autores locales», reconoce Diego Ochoa.
Lejos de cualquier etiqueta, la literatura riojana destaca por su diversidad. «Aquí se escribe de todo: novela policiaca, romántica, histórica, poesía…», señala.
Entre los títulos más vendidos vinculados a La Rioja destacan:
– Cocina de Anna Recetas Fáciles – Anna Terés
– 20 razones para amar la lingüística – Lorena Pérez Hernández
– Plenitud del movimiento – Fabio Angulo
– ¿Otra? Otra más… – Irene Castellanos León
– Cocina práctica riojana (85 aniversario) – Alberto Garrido Adell
– En la órbita de Orión – Julia Baigorri Jalón
– El ángel y la muerte – Óscar Soto Colás
– La emperatriz – Valle Mozas
– El testamento de los pasos perdidos – Natalia Gómez Navajas (Almuzara)
– Te vas a morir y todavía no has empezado a vivir – Laura Moreno Falcés


