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Pablo Marín hace historia y le da a la Real Sociedad la Copa del Rey

El riojano Pablo Marín hace historia para la Real Sociedad, anotando el penalti decisivo que le da la Copa del Rey al conjunto donostiarra

FOTO: RFEF.

El riojano Pablo Marín (Logroño, 3 de junio de 2003) ha ganado este sábado su primera Copa del Rey tras ganar ante el Atlético de Madrid en La Cartuja de Sevilla (2-2, 3-4 en la tanda de penaltis) y anotando la pena máxima decisiva. Pocos como él ejemplifican mejor lo que simboliza Zubieta, los valores que transmite la cantera ‘txuri-urdin’.

Hace seis años, Marín celebró la Copa ganada por la Real y fue recogepelotas en la semifinal de 2020, en San Sebastián. Tenía 16 años y era un canterano. Poco más de un lustro después y renovado hasta 2029, es un un jugador del primer equipo a todos los efectos. Porta el número 15 y ha jugado casi 1.500 minutos esta campaña, 1.142 en la liga y el resto, en Copa. Y encima ha marcado un penalti que vale un título histórico para el club donostiarra: su cuarta Copa del Rey.
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Hijo del ex futbolista Fernando Marín, Pablo se labró su carrera en la cantera de la Real desde los 16 años y ha quemado etapas. Hizo su aparición en Tercera con 17 primaveras, de la mano de la Real Sociedad C. Poco después, Pablo saltó a la Segunda Federación durante la 2021-22, destapándose con siete tantos en la campaña 2021-22. Gracias a su rendimiento, llamó la atención de sus entrenadores y por tanto, supo lo que era el fútbol profesional. Así, el 8 de enero de 2022 jugó diez minutos con la Real Sociedad, que militaba entonces en Segunda División, ante el Leganés y en el estadio de Butarque.

Además, en ese mismo curso 2021-22 fue convocado con la sub-19, con la que disputó dos amistosos con Israel en octubre de 2021. Su desparpajo, buen trato de balón y ofensividad le hicieron seguir progresando rápidamente. Marín subió al ‘B’ en la 2022/23, curso en el que probó la Primera División. Ocurrió el 22 de octubre de 2022, en Valladolid. A partir de ahí, se repitieron sus apariciones en la élite con el primer equipo, incluida la visita al Santiago Bernabéu, partidos de Copa (visita a Las Gaunas incluida) o Europa League. Pasaban los meses y una de las ‘perlas’ más destacadas de Zubieta seguía avanzando, paso a paso.

FOTO: Eduardo del Campo.

Dado su nivel, estuvo entre los futuribles de jugar los Juegos Olímpicos de París 2024 con la ‘Rojita’, aunque sus opciones quedaron disipadas pues no jugó un solo minuto en la élite. Puede parecer (erróneamente), entonces, que la 2023-24 supuso un episodio de estancamiento para un Marín que estuvo convocado incluso en Champions, pero no sumó un minuto con Imanol Alguacil en la élite. Al menos, sin alcanzar todavía la veintena, sí pudo ser importante en la dinámica del equipo ‘B’ en Primera Federación (tres goles en casi 23 partidos). De hecho, esa paciencia le llevó directo al premio de subir al primer equipo.

Subida al primer equipo y consolidación

En verano de 2024, el club tomó la decisión de colocar a Pablo en el primer equipo, con el dorsal 28. Pronto se demostró que la decisión fue acertada, pues el riojano participó en 38 envites entre liga, Copa del Rey y Champions (23 en liga, 6 en Copa y 9 en Europa League). En aquel curso, marcó además su primer tanto con el primer equipo. Lo hizo frente al Anderlecht belga, el 1-0. Desafortunadamente, los vascos perdieron aquel enfrentamiento (1-2). A partir de ahí, el logroñés se consolidó en los onces de Alguacil y su protagonismo fue ‘in crescendo’.

Foto: Real Sociedad

Acabó el curso como titular indiscutible y llegó a disputar doce partidos de forma consecutiva hasta el final de campaña, con la vuelta de la semifinal copera perdida ante el Real Madrid incluida. De hecho, en su undécima presencia consecutiva, logró anotar su primer tanto en la máxima. Lo hizo el 18 de mayo de 2025, ante el Girona con un testarazo en plancha. Su celebración, sintomática: un abrazo con Imanol Alguacil, el técnico que más le conocía, en el banquillo de la Real desde 2018. Fluían las cosas para él y Santi Denia, seleccionador sub-21 lo percibió. El futbolista fue convocado al Europeo sub-21 y disputó dos partidos, un amistoso y otro, oficial. Llegó hasta cuartos.

Cambio de entrenador, renovación y número 15

Y así, el jugador terminó una 2024/25 que supuso también el adiós de Alguacil como técnico. Fin a una relación humana y personal de calado, pues Marín fue una de las apuestas personales del de Orio. Él apostó por él, le llevó a la élite y le convirtió en un futbolista importante en el proyecto. De todas formas, la salida de Imanol no le supuso un punto y final, pues le reemplazó Sergio Francisco, hasta entonces entrenador del filial y también conocedor de Pablo. De hecho, apostó por el logroñés como titular en las primeras jornadas, relegándole al banquillo posteriormente.

Foto: Real Sociedad

Pero las cosas no le salían a una Real que, lejos de la zona alta, buscó un cambio más radical. En Navidad, el estadounidense Pellegrino Matarazzo fue el designado para cambiar el rumbo de una nave que contaba con el riojano. Porque a finales de enero, la entidad anunció su renovación hasta 2029 y además, su cambio de dorsal al ’15’, número ya puramente del primer equipo. Matarazzo contó con él en liga y menos en Copa. Le marcó un gol al Eldense en dieciseisavos, jugó los octavos ni los cuartos, pero sí casi 120 minutos en las semifinales superadas ante el Athletic. Y en la gran final, ha partido como suplente.

FOTO: RFEF.

La gloria ha sonreído a un Pablo Marín que puede celebrar bien alto su Copa del Rey. Es el premio a una década de txuri-urdin, 160 partidos entre todas las categorías y un sentimiento indudable. Es su equipo, son sus colores, es su pasión y por eso, puede elevar los brazos a lo alto del cielo de Sevilla.

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