Deportes

La UD Logroñés elige ante el Sestao qué camino desea seguir

La tarde del domingo en Las Gaunas, a partir de las 17:00 horas, no será una más. De partida, con este astro invernal, parecerá más una cita de febrero que de esta primavera trompetera que acontece con un bajón térmico tan brusco. Más allá del parte del tiempo, la UD Logroñés se presenta ante su gente -que podrá llevar a dos acompañantes por diez euros cada uno- con una oportunidad de esas que definen temporadas: cerrar prácticamente su presencia en el playoff o volver a abrir un escenario de incertidumbre en el tramo decisivo del curso.

Unai Mendia lo verbalizaba sin rodeos este pasados viernes: «Estamos a 90 minutos de dejar el playoff bastante encarrilado». Una frase que encierra todo lo que hay en juego. Ganar al Sestao -a seis puntos de distancia- permitiría a los riojanos dar «un paso muy grande», casi definitivo, hacia la fase de ascenso y, sobre todo, afrontar las tres últimas semanas con otro aire: menos urgencia, más margen y la posibilidad de preparar con detalle lo que está por venir.

Más allá de tres puntos vitales, éste es el premio silencioso del domingo. No solo sumar tres puntos, sino ganar tiempo, claridad y estabilidad en el momento más delicado del calendario. Poder gestionar cargas, cuidar a los jugadores y llegar al playoff —en mayo— con la sensación de equipo preparado y en crecimiento. Es, en el fondo, el escenario que persigue el técnico desde hace semanas: «Primero vamos a clasificarnos», insiste, antes de pensar en cualquier otro objetivo.

Pero el fútbol, y más en este tramo del año, siempre ofrece la otra cara. No aprovechar la oportunidad en casa supondría alargar la espera, encadenar tres semanas sin ganar y reabrir un contexto incómodo. No dramático, pero sí exigente. Uno de esos en los que cada jornada pesa un poco más, en los que el margen se estrecha y en los que la ansiedad empieza a colarse en el día a día. Empatar ante el Alavés B le impidió ser segundo, perder ante el Eibar B la semana pasada le imposibilitó dejar cerrado su concurso en la fase de ascenso. No ganar este domingo en casa situaría al equipo en un nuevo escenario.

Mendia quiere evitar que el equipo juegue atenazado, pero también que se confunda el contexto. «Es un error pensar que estamos clasificados», advierte. Porque si algo ha demostrado este grupo es que necesita competir al límite para sacar adelante los partidos. Y cuando baja un punto la tensión, aparecen las dificultades.

El rival tampoco invita a la relajación. El Sestao llega a Las Gaunas con la urgencia como motor. Está a seis puntos, con el playoff en el horizonte, y sabe que una derrota le dejaría prácticamente fuera de la pelea. Es un equipo que, como recuerda el técnico, «defiende muy bien» -tipo Alavés B- y al que «es difícil hacerle ocasiones» -tipo, insisto, Alavés B-. Un bloque incómodo, competitivo, que ya sabe lo que es golpear a la UD Logroñés.

No hace tanto de aquello. En otoño, en el partido de ida, el conjunto vizcaíno se impuso por 1-0 y, además, aquel triunfo le sirvió para colocarse líder. Un aviso que sigue presente en la memoria reciente del vestuario riojano. Entonces, el golpe fue deportivo y clasificatorio. Ahora, el contexto es diferente, pero el mensaje permanece: el Sestao es un rival capaz de castigar cualquier error, aunque, eso sí, llega muy exigido, obligado a buscar la victoria, incluso, quizás, a intentar llevar el peso del partido.

Ese recuerdo añade una capa más al partido. Porque la UD Logroñés no solo juega por cerrar el playoff, sino también por confirmar su evolución. Por demostrar que es un equipo más maduro, más fiable y preparado para competir cuando el escenario aprieta. En definitiva, por evidenciar que ha dado el paso adelante que se le exige.

El curso pasado dejó cicatrices. Momentos en los que el equipo se quedó a medio camino, en los que no terminó de rematar situaciones favorables antes de finalmente desmoronarse. Este domingo aparece como una oportunidad para romper con esa inercia. Para dejar atrás los sinsabores recientes y construir un final de temporada desde la convicción.

El contexto físico y mental también juega su papel. Tras una semana larga, el cuerpo técnico ha optado por priorizar la frescura. «Es más importante descansar la cabeza que el cuerpo», explicaba el viernes Mendia, convencido de que el equipo llegará «con energía y chispa» tras descansar el pasado jueves. Una decisión pensada precisamente para este tipo de partidos, donde la claridad mental puede marcar la diferencia.

En lo deportivo, la única ausencia confirmada es la de Miguel Marí, una baja sensible pero asumida dentro de la dinámica del grupo. El mensaje interno, en cualquier caso, es claro: «Nadie quiere saltar del barco». La plantilla entiende lo que hay en juego y se agarra a ello.

Domingo de encrucijada. La de un equipo que puede cerrar su presencia en el playoff y ganar margen para preparar el siguiente reto, o la de un grupo que, si no acierta, se verá obligado a remar hasta el final con la presión pegada a cada resultado. Noventa minutos para elegir camino.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top