Toros

La Maestranza atestigua la cara torería de Fabio Jiménez

FOTO: La Maestranza

El diestro riojano Fabio Jiménez se presentó esta tarde como matador de toros en Sevilla mostrando un concepto caro, macerado en torería, poso, aplomo y madurez. El contenido preciso en el bello continente de La Maestranza. Pero hete aquí el dilema: ¿es suficiente ese buen concepto y esas portentosas condiciones toreras en tiempos de inmediatez y vulgaridad? Sea como fuere, la tarde de Fabio en Sevilla estuvo colmada de torería, gusto y gracia. Cierto es que el riojano se enfrentó al lote más deslucido de una corrida de Alcurrucén excesivamente fría y apática de salida. Sirvieron, eso sí, los deslucidos toros que le correspondieron a Jiménez para mostrar que el alfarero atesora también valor y, en definitiva, dejar entrever una impronta de torero importante y a tener en cuenta.

El inicio por bajo de Jiménez al corrido en tercer lugar afligió las escasas condiciones potables del toro de Alcurrucén, que se paró para no regalar ni media embestida. El trasteo de Jiménez creció en colocación, serenidad, reunión y verdad. El pecho siempre ofrecido y asentadas las plantas en terrenos comprometidos. Aguantó Jiménez parones para dibujar un natural de excepcional trazo y preciso temple. ’Corneto’ fue el nombre de aquel toro de la familia de los músicos que desafinó en casi todas sus ásperas embestidas. La estocada certera no encontró una muerte pronta, se levantó la tormenta y el premio del riojano se quedó en un ovación.

Más imposible fue el sexto, frente al que Jiménez, sin perder un ápice de su torería, poco o nada pudo hacer. Este lote desabrido y deslucido fue el premio, demasiado parco, que Fabio Jiménez recibió como mejor novillero de 2025 en Sevilla. Quedaron las ganas de volver a ver a Fabio en Sevilla; ojalá su cara y lujosa torería se tenga en cuenta en un futuro no muy lejano.

FOTO: La Maestranza

Meritoria fue la tarde de Pepe Moral. Sobre todo, frente a su primero, un toro incierto, tardó y hasta peligroso. Forzó, quizás, en exceso la figura Moral, en un trasteo valiente y firme frente aquel exigente pitón derecho del toro de Alcurrucén. El izquierdo, de facto, fue imposible.

De más a menos fue su obra al cuarto, con pasajes de interés y bella factura en los inicios del trasteo. Como aquel inicio por bajo o aquellas primeras series mandonas y asentadas por el pitón derecho. Fue desluciéndose aquella obra, tanto en pulcritud como en intensidad. Una vuelta al ruedo paseó Moral por todo botín a su comprometida y decidida primera tarde en esta sevillana feria de abril.

Un trofeo, devaluado por lo defectuoso de la estocada, paseó Lama de Góngora del que hizo segundo, un animal que tuvo su ritmo, su fijeza, su humillación, su fondo y, en definitiva, esa calidad cara propia del toro de Núñez, una vez superado el segundo tercio de la lidia. Aquel inicio incierto y sin descolgar nunca hasta ya avanzada la lidia, mutó en embestidas enclasadas y también exigentes que Lama de Góngora supo aprovechar por ambos pitones en un trasteo medido, por momentos vibrante, y en un último tramo también rotundo. Aquella buena condición que este toro de Alcurrucén terminó sacando pudo confundir a Lama de Góngora, que llegó a sacarse al quinto a los medios, apostando en exceso por un toro que no ofreció opciones apenas. Este otro trasteo pecó de excesiva duración y escaso contenido.

La ficha:

Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Corrida de toros. Primera corrida de la Feria de Abril 2026 y segundo festejo de la temporada en Sevilla. Más de un tercio de entrada. Toros de Alcurrucén, bien presentados y de escaso juego en líneas generales. Los mejores fueron los lidiados en segundo y cuarto lugar.

  • PEPE MORAL, ovación y vuelta al ruedo
  • LAMA DE GÓNGORA, oreja tras aviso y silencio
  • FABIO JIMÉNEZ, ovación tras aviso y silencio

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