Los gigantes y cabezudos de Calahorra ya ocupan, desde este lunes, la Ermita de la Concepción. Las figuras se han instalado de forma permanente en la sala cultural, donde hasta hace apenas unos días predominaban las filas de sillas. Ahora, el espacio se presenta distinto: más abierto, más visual… pero también con menos capacidad para acoger público. Una transformación que no ha pasado desapercibida para algunas de las asociaciones que utilizaban el espacio como zona donde se realizaban charlas, conferencias y conciertos.
El cambio responde a la intención de dar mayor visibilidad a uno de los elementos más representativos de las fiestas de Calahorra. La ermita seguirá siendo escenario de charlas, conciertos y presentaciones, pero compartiendo protagonismo con la colección municipal. Esa convivencia es, sobre el papel, posible. En la práctica, sin embargo, obliga a reorganizar usos y a asumir una reducción del aforo que ya empieza a generar incomodidades.
Algunas asociaciones, como Amigos de la Historia, han mostrado su desacuerdo con la decisión. «Desvestir a un santo para vestir a otro es un error», insisten, recordando que la ermita llevaba años consolidada como un espacio cultural versátil y adecuado. A su juicio, el cambio limita las posibilidades de colectivos que utilizaban este lugar de forma habitual y que ahora tendrán que buscar alternativas.
En esta misma línea, desde el AMPA del Conservatorio de Música de Calahorra la preocupación es más práctica que teórica. Temen que la reducción de aforo y la nueva distribución del espacio dificulten la celebración de audiciones, especialmente en fechas señaladas donde la asistencia de familias es alta.
El debate también se ha trasladado a la calle -y a las redes-, donde conviven opiniones a favor y en contra. Hay quien celebra que los gigantes tengan por fin un espacio fijo y accesible, y quien advierte de que el problema de fondo sigue siendo la falta de instalaciones suficientes para la actividad cultural de la ciudad. El teatro es demasiado grande para algunas actividades y las salas del Centro Joven demasiado pequeñas para otros. El resto de lugares (Caja Rioja, Parador) son privados y los salones recientemente inaugurados en la Intermodal están gestionados por la empresa Jimenez Movilidad, dentro de todos los servicios de la nueva instalación.
De momento, los gigantes ya están allí aunque desde el Consistorio no se ha informado ni de a partir de cuándo ni cómo se podrá visitar la colección en su nueva ubicación.


