Semana Santa

Tiempo de balance: éxitos y margen de mejora en la Semana Santa de Logroño

El Logroño cofrade aún se relame tras vivir, por fin, una Semana Santa en plenitud. El sol, más allá de los contrastes térmicos, ha permitido disfrutar de siete intensas jornadas de procesiones que constatan el buen momento de las hermandades de la capital riojana. Ahora, en plena Pascua, llega el momento de hacer balance: poner en valor los avances logrados, pero también señalar aquellos aspectos que aún admiten mejora.

Mejor horario, más público

La Semana Santa recién concluida deja una conclusión clara: acertar con los horarios resulta clave para el éxito de las estaciones de penitencia. En otras ciudades ya se optó hace tiempo por adelantar recorridos para evitar la coincidencia con el ocio nocturno, y este año la procesión del Encuentro lo ha confirmado al anticipar una hora su salida.

La respuesta fue evidente. Se buscaba recuperar al público de antaño, y este respondió arropando al Nazareno y la Dolorosa como hacía tiempo no se veía en Logroño.

Miles de personas arropan al Encuentro en el Paseo del Espolón.

Nuevos recorridos por explorar

Otro acierto incontestable ha sido la apuesta de las hermandades por huir de grandes espacios abiertos en favor del recogimiento de las calles estrechas del Casco Antiguo, donde las sensaciones propias de un cortejo procesional se intensifican. No sería extraño que esta tendencia se consolide tras la experiencia de la Borriquita, que el Domingo de Ramos renunció a su paso por el Espolón para adentrarse en enclaves como Herrerías o Travesía de Palacio, logrando una estampa más íntima y evocadora.

Salida de La Borriquita desde la concatedral de La Redonda. FOTO: Pablo Lumbreras.

Las sillas el Viernes Santo

Uno de los asuntos más debatidos ha sido la instalación de sillas para presenciar la Magna Procesión del Santo Entierro. Las 250 butacas habilitadas en Portales se agotaron en cuestión de horas, lo que confirma el interés del público y avala la iniciativa.

Sillas al paso de la Magna Procesión del Santo Entierro por calle Portales.

Más allá de la polémica, este modelo puede representar una oportunidad de futuro. En otras ciudades, la implantación de una carrera oficial permite financiar las procesiones y fortalecer a las hermandades. En este contexto, los cinco euros de donativo fijados este año -destinados a la rehabilitación de Santa Teresita- resultan incluso modestos para un espectáculo de tal magnitud.

Cortejos más cuidados

También merece reconocimiento el esfuerzo de las cofradías por elevar el nivel estético de sus procesiones. Especialmente destacables han sido los exornos florales, que han enriquecido la puesta en escena pese al notable incremento de costes. El cuidado por la botánica no solo embellece los pasos, sino que aporta un valor simbólico añadido, reforzando el mensaje que cada grupo escultórico transmite en la calle.

Detalle del exorno floral en el paso del Resucitado. FOTO: Daniel Ortiz.

Detalles por pulir

Con todo, el camino hacia la excelencia aún presenta retos. Se ha echado en falta una mayor implicación ciudadana en el engalanamiento de balcones, especialmente en la calle Portales. Aunque la Hermandad de Cofradías facilita reposteros, quizá ha faltado una mayor labor de difusión para incentivar su uso.

Distribución desigual de reposteros en los balcones de la Plaza del Mercado.

Mejoras en la movilidad

Otro aspecto mejorable es la retirada total de vehículos en los recorridos procesionales. Aunque no se han producido incidencias graves, en algunos puntos la presencia de coches ha dificultado la visibilidad del público. La salida de la Flagelación, condicionada por vehículos estacionados junto al Parque Gallarza, es un ejemplo ilustrativo.

 

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Más música

Vaya por delante que la calidad musical -y así lo valoramos ya durante la Cuaresma– ha sido una de las principales mejoras de la Semana Santa de Logroño durante la última década. Precisamente por ello, se echa en falta una mayor presencia de música cofrade tras los pasos. No se trata de sustituir la tradición local de bombos y tambores, sino de enriquecerla.

Una adecuada selección musical no solo realza el cortejo, sino que contribuye a dotarlo de mayor profundidad emocional y acompasa el esfuerzo de los portadores.

El lugar adecuado

El último aspecto a analizar en este particular balance admite debate, tal vez por la impronta de la Semana Santa de Logroño, a caballo entre la castellana y la andaluza. Hablamos de las presidencias en las procesiones y el lugar que esta debe ocupar en el cortejo: en Andalucía suele situarse delante del último paso y en el norte tienden hacerlo detrás del mismo.

El protocolo depende de las propias cofradías y admite ambas posibilidades, si bien sería recomendable reducir el número de autoridades a su mínima expresión: bastaría con el director espiritual, el cargo más alto de la hermandad, un miembro de la corporación municipal y algún otra distinción honorífica de la corporación. Reducir el número de autoridades y situarlas tras el paso, cediendo el protagonismo al elemento central de la procesión, reforzaría el sentido litúrgico y simbólico del desfile.

La Semana Santa de Logroño avanza con paso firme, consolidando un modelo propio que combina tradición y evolución. El reto, a partir de ahora, no es otro que pulir los detalles sin perder la esencia, para que cada primavera la ciudad no solo mire a sus procesiones con orgullo, sino también con la ambición de seguir creciendo.

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