Mercadona ha empezado a retirar sus pescaderías de forma progresiva en La Rioja. El complejo de Avenida de Burgos y el que se encuentra en Villamediana de Iregua han sido los primeros afectados en esta nueva estrategia empresarial que, según fuentes oficiales de Mercadona, «no afectará a todas las pescaderías del país, pero sí a la mayoría».
En el caso de La Rioja todo apunta a que no sobrevivirá ninguna de ellas: «Nos han dicho que van a ir quitando las pescaderías de La Rioja poco a poco. A nosotros nos queda entre poco y nada», explica a NueveCuatroUno una trabajadora de la empresa.
Buenos días. Efectivamente, en algunas tiendas estamos realizando un cambio en la sección de Pescadería. Se trata de un nuevo modelo de venta cuyo objetivo es fomentar el consumo del pescado, ofreciéndolo limpio y ya preparado. (1/2)
— Mercadona (@Mercadona) January 12, 2025
La voz de alarma saltó cuando el establecimiento de Avenida de Burgos empezó a desmontar la pescadería, bajo la mirada de los clientes habituales, que no se extrañaron porque «pensaban que era una simple reforma». «De la noche a la mañana quitaron la pescadería y lo sustituyeron todo por productos envasados», añade a la conversación una vecina que está comprando en una de las pescaderías de la multinacional aún abiertas en Logroño.

Oferta de productos envasados
Este cambio afectará de forma directa a las personas que en sus barrios no tienen una pescadería local, y se tienen que ir a estos establecimientos a por género fresco. Sin embargo, Mercadona no suprimirá el pescado de su gama de productos, sino que solo lo ofrecerá en otro formato: «Lo van a sustituir por pescado en bandeja, ya limpio y cortado, como podemos encontrar con algunos otros productos en las cámaras frigoríficas».
Según trabajadores de la propia empresa, está medida se ha aprobado porque «el funcionamiento tradicional de las pescaderías no sale rentable y da mucho trabajo». «Es mucho más barato procesarlo todo a la vez y distribuirlo en bandejas fáciles de colocar en nuestras neveras», sostiene una pescadera de Mercadona. Así mismo, los propios empleados apuntan que esta reestructuración no afectará a sus puestos de trabajo, ya que «serán derivados a otras tareas dentro del establecimiento, como puede ser en la sección de caja o reponiendo».
No obstante, al otro lado del mostrador la clientela no opina igual. Carmen López es una vecina de Gran Vía que acude con regularidad a este tipo de pescaderías: «A mí me gusta ver el pescado directamente, poder elegir el que más me gusta y ver cómo me lo limpian en persona».
Un precio al alza
Lo que está claro es que esta opción de suprimir las pescaderías afectará también al bolsillo de los consumidores. «El pescado envasado es mucho más caro. Yo siempre compro en la pescadería porque hace tiempo descubrí que hay una diferencia importante. La dorada comprada en la pescadería es 1,10 euros más barata que si la compras en bandeja», añade esta vecina de la capital riojana mientras ojea el género que todavía luce en la pescadería de uno de los supermercados de Mercadona. Fuentes de la multinacional aclaran este punto y explican que «el precio es equivalente, ya que en bandeja se da un servicio mucho más completo de limpieza y preparación del producto».
Pese al revuelo de la medida, Mercadona sí remarca que el pescado seguirá siendo de «la máxima calidad» y que realizarán el envasado con «materiales reciclados para que puedan mantener toda la frescura del producto».


