Los frutales riojanos continúan su floración por variedades después de que los almendros, los más tempranos del año en cubrirse de pétalos, tirasen ya sus flores. Los de hueso (paraguayos, nectarinas, melocotones) también han concluido este ciclo, que se ha alargado más de lo habitual, y ya han hecho el cuajado, por lo que ahora son los perales los que lucen teñidos de blanco, sobre todo los de la variedad conferencia.
«Los de pera de verano de la variedad ercolini, moretini y blanquilla están en plena floración, mientras que la conferencia ya está al 40 por ciento de flor abierta, así como la pera limonera y la que va para industria», apunta Jesús Sáinz, fruticultor de Rincón de Soto.
Entrado ya el mes de abril, el riesgo por heladas disminuye (más si cabe con las temperaturas de estos últimos días) conforme se van pasando los días. «Es en el momento de plena floración o en plena caída de pétalos cuando más riesgo hay porque el fruto que es como una gota de agua que se hiela muy fácilmente».

Con unos días de adelanto van los perales en el valle del Iregua. Allí, la conferencia está abierta al 80 por ciento y la floración se prolongará durante unas jornadas más gracias al tiempo fresco que ha marcado el inicio de la última semana. «Aunque también es cierto que estas temperaturas frescas van a igualar más los ciclos en ambas zonas», refleja Roberto Pérez, responsable de Frutas del Valle de Moncalvillo.
Lo que sí mantiene en tensión a los agricultores es un fuego bacteriano que no ha cesado ni siquiera en invierno. «Es tal la fuerza que tiene la enfermedad, el inóculo que hay y tantas las ramas afectadas que los daños no paran. Estamos asustadísimos», reconoce Sáinz. El año pasado, tras acabar de recoger las peras, cortó muchas ramas. En algunas fincas llegó a quitar entre el 30 y el 40 por ciento de la masa vegetal y en otras, incluso, arrancó todos los árboles.

Una finca de perales con la localidad de Nalda al fondo.
El de Frutas del Valle de Moncalvillo se encuentra controlando una finca en Nalda y asegura que «por el momento, las fincas están librando». Pérez recalca que «el inóculo está algo parado» porque hasta ahora las condiciones meteorológicas no han sido precisamente favorables para la expansión del fuego, si bien estos últimos días el calor ha cogido fuerza y «aunque no haya llovido, sigue habiendo humedad en el suelo».
Los tratamientos contra la enfermedad continúan y en su caso también ha pasado todo el invierno retirando ramas y árboles infectados: «Sobre todo hemos quitado mucha rama vieja que no se retiró en verano, pero ahora las fincas están bastante limpias gracias a que hemos tenido a un equipo todos los días trabajando en ello antes de empezar la poda. Además, hemos replantado las faltas en casi el 70 por ciento de las fincas e incluso alguna parcela la hemos plantado entera desde cero, todo con la esperanza de que este año la cosa vaya mejor».
Por su parte, el agricultor de Rincón de Soto confía en el nuevo producto a base de bacteriófagos que han autorizado de manera excepcional este año: «Estamos esperando a que nos llegue, pero mientras tanto seguimos tratando con el cobre, que prácticamente no hace nada. A ver si podemos plantarle cara de esta forma porque con la humedad que hay en el ambiente y la temperatura que sube durante el día, el fuego va a ir como un tiro. Esperemos que el tiempo se quede seco para que se vaya frenando la enfermedad porque si no otro golpe como el del año pasado va a ser un ultimátum para muchas fincas de pera conferencia».


