Varios cientos de logroñeses han cumplido este miércoles con la tradicional veneración del Cristo del Santo Sepulcro, tras la limpieza de la imagen realizada en la capilla de Los Ángeles de la concatedral de Santa María de La Redonda de Logroño.
Esta es la única ocasión en la que se puede contemplar fuera de su urna esta imagen del cristo yacente, que cierra la procesión del Santo Entierro de Logroño cada Viernes Santo.

EFE/ Raquel Manzanares
El acto, organizado por la Cofradía del Santo Sepulcro, ha contado con la asistencia de la presidenta del Parlamento riojano, Marta Fernández; el alcalde de Logroño, Conrado Escobar, junto a varios miembros de la Corporación municipal; y el consejero de Educación y Empleo del Gobierno regional, Alberto Galiana.

El ritual de extracción del cristo de su urna y posterior limpieza a cargo de varios miembros de la Cofradía del Santo Sepulcro ha comenzado, como cada Miércoles Santo, a las 12 horas en punto, mientras que decenas de ciudadanos esperaban en la calle para participar en el besapiés, que se ha iniciado a las 12:25 horas.
Una talla del siglo XVII
Esta talla del cristo fue donada a la ciudad en 1694 por el capitán logroñés Gabriel de Unsain, quien residía en Sevilla, y se cree que la imagen es un réplica de una pieza original que fue destruida posteriormente durante la invasión francesa.

EFE/ Raquel Manzanares
El hermano mayor de la Cofradía del Santo Sepulcro, David Rioja, ha explicado a los periodistas que el acto de preparar el cristo antes del besapiés se realizaba antiguamente entre los cofrades, pero dado el interés que despierta entre la ciudadanía logroñesa se decidió abrirlo al público, pero solo se accede con invitación.

«Poder ver a nuestro Cristo fuera es una sensación que no se puede explicar con palabras», ha subrayado el hermano mayor de esta cofradía, que tiene su sede en la concatedral de Santa María de La Redonda, fue fundada en 1959 y actualmente cuenta con 275 cofrades. Así, este es uno de los actos más emblemáticos de la Semana Santa logroñesa, declarada de Interés Turístico Nacional.
Los logroñeses son muy devotos de esta imagen y, durante este besapiés, aprovechan para pasar por la talla diversos objetos, como medallas o relojes, además de ofrecer a los bebés para que sean bendecidos.
Una renovación de fe
La hermana mayordomo de esta cofradía, Ana Idoya García Ezquerro, es la encargada de supervisar la apertura de la puerta de cristal de la urna antes de bajar al cristo desde su hornacina, apoyada en esta tarea por otros tres cofrades, que se turnan cada año, mientras que varias camareras que se encargan de la limpieza con unos plumeros.

EFE/ Raquel Manzanares
García Ezquerro ha explicado a los periodistas que se trata de una limpieza «simbólica», ya que antes se utilizaban aceites para conservar la talla, pero la estropeaba, por lo que después se restauró la imagen.
Aunque ostenta este cargo desde hace nueve años, ha recordado que entró en la cofradía con 17 años, por lo que a lo largo de su vida también ha sido hermana mayor. Para ella, este acto resulta «muy emotivo» y, cada año, supone «una renovación fe».


