La nueva amenaza para la ganadería recae esta vez en el vacuno de leche. La industria láctea a nivel nacional valora reducir el precio de la leche en origen en hasta 10 céntimos por litro, unos contratos que se firmarán primero en Galicia por ser esta la principal comunidad productora (en torno al 40 por ciento de la producción nacional), pero que tendrán su repercusión en el resto de granjas del país. Una bajada que «no está justificada», según las asociaciones ganaderas.
En La Rioja son seis las explotaciones de bovino de leche que todavía resisten los vaivenes del mercado: una en Aldeanueva de Ebro, otra en Alfaro, dos en Calahorra, una en Alberite y otra en Logroño. Un sector que arrastra años de declive y pérdida de granjas desde 2004 cuando entraron las nuevas normativas en cuanto a reestructuración y modernización agraria en el sector producto lácteo.
La de los hermanos Martínez Falcón en Calahorra es una de las de Calahorra. Con unas 680 cabezas de ganado, comercializan la leche a través de la cooperativa Kaiku de la que son socios. Una cooperativa, además, cuya producción va a parar a la empresa guipuzcoana Iparlat, la principal proveedora de leche de la marca blanca de Mercadona.
«En 2025 cambiamos el sistema de los contratos incorporando un precio base al que se le suma o se le resta en función de lo que haya publicado el FEGA en relación a los precios que manejan tres comunidades autónomas, entre las que está Galicia. El año pasado el precio de la leche subió durante varios meses en estas regiones y eso repercutió también en una subida de precios para nosotros, así que fue un buen año porque, además, la carne también subió bastante y los forrajes se podían adquirir a buen precio. Este 2026 empezó también con un aligera subida, pero ahora con esta renovación de los contratos en Galicia ya se escucha que les han ofrecido a los ganaderos precios de entre 8 y 9 céntimos a la baja, así que a nosotros también nos bajará», relata Diego, el pequeño de los tres hermanos, en los micrófonos del nuevo programa del podcast La Voz del Agro de la mano de la organización agraria ARAG-ASAJA.
Una bajada en el precio de la leche en origen que se puede extrapolar a esta explotación riojana, según el ganadero, en una pérdida de unos 4.000 euros al mes: «Calculo que nos puede suponer entre cuatro y seis céntimos menos el litro de leche, teniendo en cuenta que producimos unos 400.000 litros al mes. Esperemos que esta situación no se alargue mucho en el tiempo, pero si continúa la guerra con esos precios al alza la leche irá hacia abajo. Eso, unido a que el precio de la carne está alto, se traducirá en más vacas al matadero porque será más rentable. Si ya de por sí España es deficitaria en la producción de leche, de esta forma aún lo será más, dependiendo en mayor medida de la producción de terceros países».

Sistema robotizado de ordeño en la granja de los hermanos Martínez Falcón de Calahorra.
Martínez reconoce que el estar en una cooperativa es sinónimo de estabilidad y seguridad a la hora de trabajar con la industria láctea. «No sé lo que es estar en una granja y tener que salir a vender por ahí tu producto de manera individual a la industria. Llevamos más de 30 años en la cooperativa y siempre nos ha funcionado. Además, Kaiku tiene más del 50 por ciento de las acciones de Iparlat, por lo que ahí tenemos también poder de decisión. Luego es esta empresa la que se encarga de recoger la leche y envasarla. Es cierto que ahora entramos en buena época porque en primavera es cuando más producen los animales, así que aunque suframos una bajada importante en el precio, también los animales ahora van a aumentar la producción», reconoce.
La incertidumbre ante esos nuevos contratos de la industria láctea también afecta a Manuel Ruiz, responsable de Granjas Las Nieves, la única explotación láctea en Logroño. En su caso, su modelo de negocio compagina el mercado de industria con la venta directa al sector hostelero y cliente final. «Tenemos dos patas, el envasado y la distribución en Logroño que nos ocupa el 60 o 70 por ciento y luego el resto va para la industria, que hay veces que nos ha venido bien, como en la pandemia cuando la venta directa desapareció. Por eso es mejor estar apoyado en dos patas que depender solo de una, pero a su vez también es muy complicado. Es cierto que en la industria fluctúan más los precios y ejemplo de ello es esta situación actual», apunta.

Vacas en Granja Las Nieves, en Logroño.
«Yo creo que esto es un tira y afloja. Están esperando a ver quién marca precios y a ver en qué situación quedan los ganaderos. No sé a qué está jugando la industria, pero si llevan a todo el mundo al límite al final se acabarán dejando las explotaciones. Aquí para tener vacas te tiene que gustar la ganadería, pero si llega un momento de mucha presión lo que puede ocurrir es que acabes cerrando. Nosotros ahora mismo estamos más o menos estables, llegamos a un acuerdo de cuatro meses con la industria en verano y se ha respetado. Antes se hacían contratos de un año pero ahora mismo hay empresas que van prácticamente mes a mes por la volatilidad de los precios en los diferentes sectores. Además, la industria tampoco quiere pillarse los dedos por si entra producto de fuera a otro precio, el cual no va a ser de la misma calidad que el que tenemos en Europa. A la población hay que decirle a qué precio vamos a alimentarla y con qué garantías, pero lo que está claro es que el precio para el consumidor no va a bajar aunque baje para los ganaderos. Principalmente, porque no hay leche y cada año se reduce en un 10 por ciento el número de ganaderías a nivel nacional», sentencia Ruiz, quien augura un futuro complicado para el sector: «Creo que en diez años aquí no quedará nadie o muy pocas granjas. Ojalá me equivoque, pero no hay gente joven por detrás».


