Los planes de 941

Calahorra presume de pasado romano con una colosal exposición de Playmobil

Hay maneras muy distintas de contar la historia de una ciudad. Se puede hacer con planos, con excavaciones, con documentos, con fechas y con visitas guiadas. Y también, por qué no, con pequeñas figuras y mucha diversión. La Catedral de Calahorra propone desde esta misma semana una de esas fórmulas que, de entrada, parecen casi un juego, pero que acaban funcionando como una lección visual de primer nivel: una gran instalación de Playmobil que recrea la Calagurris romana y permite asomarse, con mucho detalle, a cómo pudo ser la vida en la ciudad entre los siglos III y IV después de Cristo.

La exposición, instalada en el ala oeste del claustro, supera los 41 metros cuadrados y podrá visitarse hasta el 17 de octubre. Coincide, además, con un momento especialmente oportuno para su estreno: Mercaforum. No es casualidad. La ciudad se prepara estos días para volver a mirar a su pasado romano en la calle y la Catedral se suma ahora a ese mismo viaje, pero desde dentro, con una propuesta pensada para familias, escolares y curiosos de cualquier edad.

Porque eso es precisamente lo más llamativo del montaje: su capacidad para funcionar a varios niveles a la vez. Para los más pequeños, la exposición entra sola por los ojos. Son Playmobil y eso convierte la historia en algo cercano y reconocible. Para los mayores, en cambio, el valor está en la recreación: en la hipótesis urbana, en los guiños arqueológicos, en la forma de traducir en escenas y espacios lo que pudo ser la antigua Calagurris. El resultado se parece bastante a lo que desde la propia organización definen como «una clase de historia visual».

Y no es una frase exagerada. El montaje recorre la ciudad romana desde varios ángulos. Aparece la ciudad amurallada, organizada como un pequeño mundo en miniatura; se adivina la importancia del Mercadal, interpretado aquí como el espacio del antiguo circo; se reproduce la ribera del Cidacos, con actividad agrícola y escenas de vida cotidiana; y también se incorporan espacios vinculados a la tradición cristiana local, como la Casa Santa que fue la cárcel en la que, según la tradición, estuvieron presos los santos Emeterio y Celedonio antes del martirio.

Lo interesante es que intenta explicar cómo se vivía. Ahí están las tropas, los senadores, los agricultores, los vecinos, las carreras de cuádrigas, los desplazamientos, los pequeños gestos de la ciudad. También aparecen elementos que quizá no son tan vistosos de entrada, pero sí muy reveladores, como las cloacas y los baños romanos, dos asuntos que en Calahorra tienen además un peso especial dentro del relato arqueológico de la ciudad.

El visitante puede detenerse en esos detalles y entender, de un vistazo, cómo se articulaba esa antigua Calagurris. Incluso hay lugar para figuras históricas como Quintiliano, cuya presencia ayuda a subrayar que Calagurris no fue un enclave menor, sino una ciudad relevante dentro de la Hispania romana.

Detrás del montaje está AESClick, una asociación con larga experiencia en este tipo de dioramas, que aquí ha reunido más de mil figuras y una enorme cantidad de piezas para levantar una Calahorra en miniatura. Ese es otro de los aspectos curiosos del proyecto: no se trata de un escenario comprado y ensamblado, sino de una construcción artesanal hecha a partir de piezas de Playmobil reinterpretadas, combinadas y adaptadas. Es decir, hay mucho más trabajo detrás del que parece a primera vista.

La voluntad didáctica está muy presente. De hecho, la muestra está pensada también para visitas escolares, y todo apunta a que será uno de sus grandes atractivos en los próximos meses. Tiene lógica: pocas herramientas pueden resultar tan eficaces como esta para explicar a un alumno de primaria o de primeros cursos de secundaria cómo era la ciudad en la que vive hace casi dos mil años. Ver la muralla, el circo, los baños, los campos de cultivo o los santos convertidos en escenas concretas hace que conceptos que a veces resultan abstractos se vuelvan inmediatamente comprensibles.

La Catedral, además, facilitará estas visitas en unos meses en los que quiere reforzar su papel como espacio patrimonial abierto. Coincidiendo con Mercafórum, el recinto permanecerá abierto de forma continuada para atender la afluencia de visitantes. La entrada será gratuita para los niños, mientras que los adultos podrán acceder con la entrada general de la visita turística, que incluye también la Catedral y el museo.

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