El Rioja

Una primera puesta de largo para los vinos de cooperativa de Rioja

«Hay que acabar con el estigma que aún pueda quedar sobre que los vinos de cooperativa no son de la misma calidad que los del resto de bodegas de particulares». Con esta premisa ha organizado la Federación de Cooperativas Agrarias de La Rioja (FECOAR), donde la mayoría de sociedades corresponden a la rama vitivinícola, una cata en Madrid para presentar el portfolio de referencias de estas bodegas en la región bajo el título ‘Grandes Vinos de Cooperativas de Rioja’.

Será un evento de promoción conjunta dirigido a prescriptores y prensa especializada donde se dará a conocer una selección de los mejores vinos cooperativos de la región (vinos de parcela, jóvenes, crianzas, reservas y grandes reservas) extraídos de una cata a ciegas previa que se realizará en Logroño para analizar y puntuar unos 80 vinos procedentes de 25 cooperativas. «Las cooperativas son a día de hoy el mejor reflejo del territorio y de los pueblos de Rioja, capaces de elaborar vinos de altísima calidad que transmiten identidad y origen», destaca el director de esta cata, José Ignacio Junguitu.

José Ignacio Junguitu, director de la cata; Julián García-Plisson, gerente de FECOAR y Carlos Fuentes, gerente de la Fundación Caja Rioja.

Esta supone la primera puesta de largo para los vinos de cooperativa, aquellos que conviven en un modelo de negocio mixto donde se embotella y también se venden graneles. «La gran mayoría de las cooperativas comparten estas dos facetas, pero el objetivo en este caso es realzar los vinos embotellados que reflejan territorio e identidad de cada pueblo», recalca Alfredo Sánchez, presidente de FECOAR y vicepresidente de la Cooperativa Vinícola del Señorío de la Estrella de San Asensio. En concreto, cerca del 40 por ciento de la producción cooperativista se destina a vino embotellado.

«Se han seleccionado una serie de vinos que nos representan para que la gente los conozca y los reconozcan también como vinos de de calidad donde el origen es el protagonista. Son vinos que no guardan ninguna diferencia con los vinos que se elaboran en las otras bodegas. Tal vez antes sí pudiera haber más distinción porque las cooperativas se dedicaban al granel, pero ahora un vino de cooperativa no desmerece nada con un vino de una bodega, sea pequeña o grande. Puede competir con cualquier vino», remarca Sánchez.

Lo que sí marca la diferencia entre unas y otras bodegas, incide, es el «carácter social que tienen las cooperativas»: «En cuestión de vinos, de enólogos, de equipos y de maquinaria de elaboración estamos a la vanguardia, pero en este caso son los dueños de la cooperativa los que a su vez proporcionan la materia prima, en función de la cual repercuten los beneficios. Es decir, son los primeros interesados en llevar a la bodega una buena uva». Un sector, el cooperativista, que representa entre el 30 y el 35 por ciento de la producción en la DOCa Rioja gracias al papel de más de 6.000 familias de viticultores que gestionan alrededor de 16.500 hectáreas de viñedo.

El presidente de FECOAR reconoce que el sector ha cambiado y ahora, para ser competitivos, hay que meter la mejor materia prima en las tolvas: «Cada vez hay que luchar mucho más para poder sacar adelante las ventas, lo cual afecta tanto a las bodegas que embotellas como a las que venden a granel. Todo depende del tipo de contrato que puedan tener con sus compradores, pero no hay un modelo que salve el mercado frente al otro. Aquí ambos se complementan».

Así, este cata profesional supone un punto de partida con el que las cooperativas riojanas pretenden alzar la voz desde la capital, si bien esperan replicarlo en otros puntos posteriormente. «Madrid es un punto estratégico y entendíamos que teníamos que empezar por aquí, pero sí valoramos otros escenarios porque estos vinos tienen proyección de mercado».

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