La red de residencias de personas mayores en La Rioja cuenta con casi cuatro mil plazas, una cifra que sitúa a la comunidad entre las pocas de España que cumplen con la ratio recomendada de cinco plazas por cada cien personas mayores. Sobre el papel, el sistema dispone de recursos suficientes para atender a la población envejecida. Sin embargo, la realidad muestra otra cara: más de mil riojanos se encuentran en lista de espera para acceder a una plaza pública.
El dato refleja el aumento progresivo de la demanda de cuidados en una sociedad cada vez más envejecida. Y llega, además, en un momento en el que las trabajadoras del sector han salido a la calle para denunciar sus condiciones laborales, lo que vuelve a situar en el debate público el modelo de atención a las personas mayores.

A diciembre de 2025, 1.023 personas estaban pendientes de la adjudicación de una plaza pública en una residencia, pese a tener ya reconocido el derecho a ella. Es decir, cumplen los requisitos pero todavía no se ha encontrado una plaza en el centro solicitado. A esa cifra hay que añadir 168 solicitudes que siguen en proceso de tramitación, por lo que el número de personas que aspiran a una plaza residencial es todavía mayor.
La fotografía real de la lista de espera es, sin embargo, más compleja de lo que sugieren los números. De las más de mil personas pendientes de plaza, algo menos de la mitad ya viven en la residencia que han elegido, aunque lo hacen ocupando una plaza privada. En estos casos, las familias combinan la aportación económica propia con la ayuda del Gobierno de La Rioja, que financia parcialmente el coste del centro mientras llega una plaza pública o concertada.
Casi la mitad en plazas privadas
Otro grupo numeroso, 518 personas, todavía no está institucionalizado porque ha rechazado la plaza ofrecida, al no corresponderse con el centro que desean. Algunos solicitantes han llegado incluso a rechazar hasta cuatro plazas distintas mientras esperan una vacante en la residencia elegida. El resto, unas 70 personas, todavía no han recibido ninguna oferta de plaza.
«Mi madre tiene reconocida la plaza desde hace meses, pero seguimos esperando a que haya sitio en la residencia que hemos solicitado. Nos ofrecieron otras, pero nos gustaría que esté en Calahorra. Al final lo que buscas es que esté bien cuidada, pero también poder verla con frecuencia», explica el hijo de una de las riojanas que engrosan esa lista.

Este comportamiento explica buena parte del funcionamiento actual del sistema. Según los datos del Gobierno regional, quien necesita una plaza y no tiene preferencia por un centro concreto puede acceder prácticamente de forma inmediata, ya que actualmente existe una bolsa de 74 plazas vacantes repartidas por distintas residencias de la comunidad.
La situación cambia cuando las familias buscan ingresar en un centro específico. En ese caso, el tiempo medio de espera se sitúa en 277 días, es decir, cerca de nueve meses. Las razones para elegir un centro concreto suelen ser diversas: cercanía al domicilio familiar, disponibilidad de determinados servicios o simplemente la cercanía casa de los hijos o de la familia más cercana. Esa es la media, pero la realidad es que debido a la esperanza de vida, cada vez más alta, la lista de espera en algunas residencias riojanas puede ser de años.
Una red de 36 residencias
La red residencial riojana está formada por 36 centros repartidos por toda la comunidad, entre residencias públicas, privadas y gestionadas por entidades del tercer sector. En conjunto suman 3.917 plazas, de las cuales 2.201 son públicas, 824 pertenecen a entidades sociales y 892 están gestionadas por empresas privadas. Esta estructura permite cubrir prácticamente todo el territorio riojano con recursos residenciales para personas mayores dependientes o que necesitan cuidados continuados.
Dentro de esta red existen diez residencias públicas: dos gestionadas directamente por el Gobierno de La Rioja, una de titularidad municipal (Autol) y el resto aunque públicas, gestionadas por empresas privadas. En estos diez centros la mayoría de las plazas son públicas (995) pero hay un total de 93 que son plazas privadas. La previsión de crecimiento a corto/medio plazo es de 208 plazas más de empresas privada y 32 plazas públicas.

El resto del sistema se completa con centros privados y del tercer sector repartidos por toda la comunidad, desde Logroño, Calahorra o Haro hasta Alfaro, Cervera del Río Alhama, Ezcaray o Anguiano. En la mayoría de los casos estos centros cuentan con plazas públicas concertadas (1116) aunque ocho residencias funcionan únicamente con plazas privadas, situadas en municipios como Logroño, Cervera, Ezcaray, Nalda o Calahorra.
Además de las plazas públicas o concertadas, el sistema riojano incluye prestaciones económicas para personas que ocupan plazas privadas. El año pasado 1.368 personas recibieron esta ayuda, que recientemente ha sido incrementada por el Gobierno regional. La cuantía máxima ha pasado de 747 a 900 euros mensuales, lo que supone un aumento del 20,5 por ciento, el mayor aplicado hasta ahora. Con esta medida se pretende facilitar el acceso a residencias privadas mientras se adjudica una plaza pública o concertada.


