El Rioja

Yemas abiertas, vides despiertas

Yemas en brotación en una viña de Aldeanueva de Ebro.

La savia ya recorre de nuevo las cepas de Rioja. Estos últimos días de sol y temperaturas que rondan los 20 grados de máxima han motivado esa primera fase de la brotación de la vid con unas yemas que lucen, en algunos casos, ya hinchadas, y otros, incluso abiertas con esos primeros brotes ya asomando por los renques.

Mientras las podas tardías de invierno aún pueden verse en esas vaguadas de los puntos más frescos y tardíos de la DOCa Rioja, la llegada inminente de la primavera coincide con el nuevo despertar de las viñas que va por barrios según zonas, variedades y esos momentos de poda.

En Aldeanueva de Ebro, ya hay cepas de chardonnay con hojas más que visibles desde hace una semana. «Se ven renclear, como se dice», relata Santiago Garde, director técnico de bodegas del Medievo, en el nuevo programa del podcast La Voz del Agro.

«Seguido en abrir serán el tempranillo blanco y el tempranillo, mientras que el sauvignon tampoco lo he visto abierto. Eso sí, lo que no se ha visto este año como otras veces es el lloro de las viñas, tal vez sea por la humedad que hay. Pero en general la brotación sí va en fechas normales porque lo normal es que para el día de San José es que las yemas estén abiertas ya. Además, estos calores de los últimos días se tienen que notar, si bien por las noches todavía refresca. De hecho, siempre está el riesgo de que venga una helada tardía por abril. Aquí no son muy habituales, pero cuando vienen, son muy agresivas porque siempre nos cogen muy adelantados. Este año la luna llena de abril (que suele coincidir con la entrada de frentes fríos) cae el día 2, así que no es muy tarde, porque las peligrosas son las que tocan para la segunda quincena del mes», apunta Garde.

El escenario es positivo, además, por las buenas reservas hídricas que ha dejado el invierno: «No sé exactamente cuánta agua ha caído, pero mucha más que lo habitual, igual entre 80 y 100 litros desde noviembre. Ha llovido bien, repartido, con pocas cantidades pero durante muchos días. Luego habrá que ver cómo viene el año en cuanto a la fertilidad y ese número de racimos, primero, y después en cuanto a las enfermedades que se puedan dar. El año pasado ya partíamos de poca producción y luego fue todavía peor a consecuencia del mildiu, así que esperemos que este año sea un poco mejor».

Viñedo de chardonnay en Bodegas del Medievo, en Aldeanueva de Ebro.

A unos metros más de altitud, pero sin salir de Aldeanueva, Carlos Mazo (Vinos en Voz Baja) apura el laboreo en una de las viñas mientras explica cómo evolucionan sus cepas: «Tanto las garnachas, que son más tempranas, como los tempranillos están con hojas incipientes y las yemas, hinchadas en todos los pulgares. Diría que están en un estado fenológico C o D, todo homogéneo y muy bien. Tal vez si no hubiera llovido este fin de semana que refrescó un poco, hubiese ido todo más rápido, pero ahora ha vuelto el bochorno y lo cierto es que yo recuerdo que antes había muchos más días de cierzo que ahora y eso al final acelera el desarrollo de las plantas».

«Mira, ahora estoy viendo una cepa que tienen los tres estados fenológicos, una yema hinchada, otra yema ya abierta y las hojas que se empiezan a ver. En este caso, la altura influye porque yo tengo parcelas a unos 700 metros en Yerga y esas van un poco más lentas al ser zonas más frescas y estar en zonas sombreadas. Donde hay un poco más de adelanto, pero cosa de 3 o 4 días de diferencia es en las viñas que están del pueblo de Aldeanueva hacia el río Ebro. Además, el momento de poda determina muchísimo. Nosotros hemos podados todas las garnachas a partir de febrero y en general hacemos podas tardías para retrasar los ciclos y que la vendimia también venga más tarde porque no nos interesa vendimiar con calor», explica este viticultor y elaborador.

Yemas hinchadas en una viña de Carlos Mazo, en Aldeanueva de Ebro.

En Alfaro, «la brotación está un poco más avanzada que estos años anteriores». Así lo indica Amador Escudero, director técnico y responsable de campo de Bodegas Ilurce, quien aclara que «todavía no ‘renquea’ la viña». «La brotación depende de variedades, de zonas, del vigor que han tenido la viña el año pasado, de cuando se podó la viña,… pero en general está todo en un estado más de punta de algodón que de punta verde. Alguna garnacha vieja que se podó antes de Navidad y está al abrigo de algún ribazo o con los pulgares pegando al suelo sí que tiene alguna hoja incipiente, siendo lo más adelantado que tenemos. Algún año por San José ya se han visto las viñas ‘renclear’, pero esta vez no va a ser el caso. El tempranillo blanco, por otro lado, aunque se vendimia pronto, su brotación es tardía, al igual que ocurre con el graciano», añade Escudero.

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