La Unión Deportiva Logroñés afronta un inesperado terremoto en plena recta final de la temporada. Su director deportivo, Quique García, ha decidido aceptar la oferta del Real Zaragoza y abandonará de forma inmediata la entidad riojana para incorporarse al proyecto aragonés durante las próximas cuatro temporadas.
El movimiento, según la información a la que ha tenido acceso NueveCuatroUno, se gestó con rapidez. Hace apenas diez días, la nueva dirección deportiva del conjunto maño, encabezada recientemente por el exfutbolista Lalo Arantegui trasladó a Quique García una propuesta en firme para participar de la planificación deportiva zaragocista a medio plazo. La oferta, ambiciosa tanto en lo deportivo como en lo estructural, ha terminado por convencer al hasta ahora responsable blanquirrojo.
Su salida se produce en un momento especialmente delicado para la UD Logroñés. A falta de siete jornadas para el final de la temporada regular, el equipo se encuentra inmerso en la pelea por la segunda plaza, que otorgaría ventaja en el playoff de ascenso (le bastaría con un empate en el global de la eliminatoria para superar las semifinales) y aún mantiene -aunque remotas- opciones matemáticas de luchar por el ascenso directo. En paralelo, los despachos trabajan ya en la planificación del próximo curso, con dos escenarios abiertos: continuar en Primera Federación o afrontar un proyecto en Segunda Federación.

Quique García, este miércoles en la Ciudad Deportiva.
Antes de su marcha definitiva, la directiva blanquirroja ha encomendado a Quique un último servicio clave: encarrilar la renovación de Unai Mendia en el banquillo, considerado una pieza estratégica en el futuro inmediato del club. Además, ambas entidades mantienen conversaciones para la celebración de un encuentro amistoso en Logroño que sirva como nexo institucional tras este movimiento.
La salida de Quique García trae inevitablemente a la memoria un precedente similar en la historia reciente del club. En la temporada 2017-2018, Carlos Pouso abandonó también la disciplina blanquirroja antes de finalizar el curso para firmar por el Racing de Santander, entonces rival directo por el ascenso en Segunda División B.
No es, por tanto, la primera ocasión en la que la UD Logroñés tiene que sobreponerse de esta situación. Pero tampoco en la que el actual director deportivo blanquirrojo abandona de forma precipitada uno de sus proyectos: ya lo hizo como arquitecto de los proyectos del Ebro, el Utebo y el Teruel.
Más allá del paralelismo histórico, la marcha del director deportivo deja ahora a la UD Logroñés ante un doble desafío: sostener la estabilidad institucional en el tramo decisivo del curso y no perder el rumbo en una planificación deportiva que, a estas alturas, resulta tan determinante como los puntos que se juegan cada fin de semana.


