Semana Santa

Logroño se rinde al Cautivo y la Flagelación en sus históricos traslados a Santa Teresita

Logroño se rinde al Cautivo y la Flagelación en sus históricos traslados a Santa Teresita

El paso de Jesús Cautivo, a las puertas de su nueva casa. FOTO: Daniel Ortiz.

La noche de este sábado quedará guardada en la memoria cofrade de Logroño. Dos procesiones, dos historias que convergen en un mismo destino: la iglesia de Santa Teresita, llamada a convertirse en la futura casa común de las cofradías de la ciudad. Hasta allí caminaron, entre marchas procesionales y cielos amenazantes, los pasos de la Flagelación y del Cautivo en un traslado que tuvo mucho de ensayo general para la inminente Semana Santa.

El paso de la Flagelación, abandonando la iglesia de Palacio, que ha sido su casa temporal desde noviembre. FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

La primera de las imágenes regresaba al templo tras varios meses en la iglesia de Santa María de Palacio, donde había permanecido desde noviembre debido a las obras de rehabilitación de Santa Teresita. El Cautivo, por su parte, abandonaba definitivamente el colegio de Colegio La Enseñanza para encontrar acomodo estable en el nuevo templo, donde desde ahora recibirá culto público.

La cita reunía todos los ingredientes de una gran víspera cofrade. Lejos de las habituales andas de traslado, ambas hermandades apostaron por sacar a la calle sus pasos procesionales completos, acompañados por cortejos nutridos y bandas de primer nivel. Un despliegue que convirtió el traslado en una suerte de adelanto de lo que está por venir en las calles de Logroño cuando llegue la Semana Santa.

El cortejo del Cautivo, ya en marcha. FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

El plan inicial contemplaba que ambos cortejos iniciaran su caminar a la misma hora, pero un pequeño contratiempo alteró la coreografía prevista. El paso del Cautivo sufrió un retraso debido a un cable que dificultaba su salida. La cofradía se vio obligada a desmontar momentáneamente las patas del paso para permitir que las imágenes pudieran franquear el obstáculo. La maniobra, resuelta con paciencia y precisión, retrasó el inicio de la procesión y terminó por impedir el posible encuentro entre ambos pasos en el camino hacia Santa Teresita.

Fue la guinda que le faltó a una velada protagonizada por las dos cofradías con mayor inspiración andaluza de la Semana Santa de Logroño. El Cautivo, único paso a costal de la ciudad. La Flagelación, el único portado al estilo de la ‘molía’ jerezana. Ambos, dos cristos flamencos que aprovechan cada esquina para desafiar las dimensiones de la calle con una coreografía dominada por el ‘quejío’ y el ‘pellizco’.

Marchas y ‘revirás’ por el Casco Antiguo

El cortejo del Cautivo avanzó por las callejuelas del Casco Antiguo acompañado en su cabecera por la banda de tambores y bombos de la cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, mientras que tras el paso sonaban las marchas de la banda de cornetas y tambores Santísima Trinidad de Palencia. Un repertorio poderoso que los costaleros tradujeron en elegantes mecidas del paso en cada ‘revirá’, arrancando aplausos de los fieles que seguían la procesión.

El conjunto escultórico destacaba además por su cuidado exorno floral, dominado por los tonos morados con claveles, hortensias y orquídeas. Entre las figuras que escenifican la sentencia del reo volvieron a llamar la atención los ropajes de inspiración napolitana que acompañan al Cristo.

Detalle del exorno floral del paso del Cautivo. FOTO: Daniel Ortiz.

Uno de los momentos más emotivos del recorrido del Cautivo se vivió a su paso por la calle Juan Lobo, donde desde un balcón le brindaron una lluvia de pétalos que envolvió la escena en un silencio cargado de emoción. Los costaleros detuvieron levemente el paso mientras el Cristo avanzaba bajo esa delicada alfombra floral, en una estampa que arrancó aplausos entre los presentes y que muchos fieles no dudaron en inmortalizar con sus teléfonos.

No se quedó atrás en cuanto a emociones la procesión de la Flagelación, que justo este sábado cumplía 60 años de historia y cuyo cortejo abría la banda de tambores y bombos de la cofradía mientras la agrupación musical de la hermandad marcaba el ritmo a los portadores del paso. Una formación que evidenció el salto de calidad que ha experimentado en los últimos años al interpretar las marchas procesionales.

Frontal del paso de la Flagelación. FOTO: Daniel Ortiz.

El paso presentaba un exorno floral elegante y sobrio, con anthurium blancas en el frontal y un friso vegetal compuesto por paniculatas, eucaliptus y pistachas.

Paraguas abiertos en una noche de invierno

La meteorología añadió su propio suspense a la jornada. Durante buena parte del recorrido la lluvia amenazó con arruinar la cita. Cayeron precipitaciones débiles e intermitentes que obligaron a abrir paraguas en distintos momentos del trayecto, aunque nunca llegaron a convertirse en chaparrones que obligaran a proteger las imágenes con plásticos, el terror de cualquier cofrade.

Paraguas abiertos al paso de la Flagelación por María Zambrano. FOTO: Daniel Ortiz.

Sí se dejó sentir con intensidad el frío. La noche tuvo un aire plenamente invernal que no impidió, sin embargo, que numerosos fieles acompañaran o aguardaran el paso de los cortejos en distintos puntos del recorrido.

Un final para el recuerdo

La Flagelación fue la primera en alcanzar el destino común. Poco después de las diez y cuarto de la noche, el paso cruzaba el dintel de Santa Teresita entre aplausos y emoción contenida. De nuevo en casa. Hubo que esperar casi tres cuartos de hora más para que el Cautivo culminara su traslado y se acomodara definitivamente en su nuevo templo, cerca ya de las once. En el interior del templo, abrazos cálidos y miradas brillantes que no escondían la emoción del regreso o el acomodo en el hogar.

El obispo, Santos Montoya, inmortaliza con su teléfono la llegada de la Flagelación a Santa Teresita.

Dos procesiones distintas, dos caminos que no llegaron a cruzarse pero que compartieron un mismo significado: el de una noche histórica para el mundo cofrade de Logroño. También un aviso de lo que está por venir. Porque si algo quedó claro este sábado, entre paraguas, marchas y respiraciones acompasadas bajo los pasos, es que la ciudad tiene ganas de volver a ver a sus cofradías en la calle. Y la Semana Santa ya asoma en el calendario. Tic tac.

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