Calahorra vivió este sábado uno de los momentos más emotivos de su Semana Santa con la entronización del Cristo de la Veracruz, un acto que llenó por completo la parroquia de San Andrés y que, año tras año, atrae a más fieles y cofrades. Lo que durante décadas fue una ceremonia íntima de la cofradía se ha convertido en una cita abierta al público cargada de simbolismo y recogimiento.
La imagen del Santo Cristo de la Veracruz, obra del escultor flamenco Guiot de Beaugrant datada en 1560, preside habitualmente uno de los muros del templo. Desde allí fue descolgada por los cargadores del paso ante la mirada expectante de los asistentes, que siguieron en silencio cada movimiento de la delicada maniobra.

Tras ser bajada, la talla fue trasladada hasta el altar mayor. Allí tuvo lugar uno de los momentos más sobrecogedores del acto: mediante un sistema de poleas, el crucificado fue elevado lentamente hasta la cúpula de la iglesia para, posteriormente, descender de nuevo y ser colocado en sus andas. Con este gesto simbólico queda preparado para la procesión del Viernes Santo, uno de los momentos más esperados de la Semana Santa calagurritana.
En los últimos años la cofradía decidió abrir al público esta ceremonia, al comprobar que cada vez eran más las personas que acudían al templo para presenciar cómo se preparaba la imagen. Desde entonces, el acto incluye una pequeña procesión interior y una breve ceremonia que refuerza el carácter devocional del momento.

El Cristo de la Veracruz es la imagen titular de la cofradía, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, cuando nació al amparo de la Orden Franciscana en el convento del Salvador de Calahorra. Sin embargo, no salió en procesión hasta 1976. Fue entonces cuando el sacerdote don Carmelo, tras descubrir la imagen prácticamente olvidada en el convento de San Francisco, propuso a una cuadrilla de tambores recuperarla para la Semana Santa.
Aquella primera salida causó un profundo impacto entre los vecinos de Calahorra, que contemplaron por primera vez el imponente crucificado -de poderosa anatomía y gran expresividad- avanzar con solemnidad sobre las andas por la puerta de San Andrés, donde permanece ubicado de forma permanente.
Casi medio siglo después, la devoción por esta imagen sigue creciendo. No en vano, la cofradía celebrará este año el 50º aniversario de aquella primera procesión de 1976, una efeméride que volverá a poner en valor la historia y el arraigo de una de las imágenes más veneradas de la Semana Santa calagurritana.


