La Rioja

Un 18 por ciento de las viviendas de Logroño están vacías

La vivienda sin empadronados —un indicador que suele utilizarse como aproximación a la vivienda vacía— ha disminuido en Logroño durante la última década, aunque sigue representando una bolsa importante dentro del parque residencial de la ciudad. Según los datos municipales de distribución de población y vivienda por zonas, la capital riojana ha pasado de 17.072 viviendas sin empadronados en 2015 a 14.811 en 2025, lo que supone una reducción de 2.261 pisos en diez años, cerca de un 13 por ciento menos. Lo que supone algo más de un 18 por ciento de las 80.025 viviendas que hay en la capital.

La tendencia apunta a una ligera activación del parque residencial, algo que puede explicarse por factores como el aumento de la demanda de alquiler, la ocupación progresiva de promociones más recientes o el cambio generacional en muchas viviendas heredadas. Aun así, el volumen sigue siendo relevante: casi una de cada seis viviendas de la ciudad continúa sin personas empadronadas.

El fenómeno, además, no se distribuye de forma uniforme por la ciudad. Los barrios más céntricos siguen concentrando el mayor número de viviendas sin residentes registrados, una realidad que se mantiene prácticamente inalterada con el paso del tiempo. El Centro, por ejemplo, contabiliza actualmente 2.500 viviendas sin empadronados, mientras que el Centro Este suma 2.042 y el Centro Oeste alcanza 1.952.

A esta lista se suma también la amplia zona de Madre de Dios–San José–Universidad, que registra 1.738 viviendas sin residentes empadronados, una cifra elevada que refleja tanto la antigüedad de buena parte del parque residencial como la presencia de viviendas destinadas al alquiler temporal o vinculadas a estudiantes.

Sin embargo, incluso en estas zonas tradicionalmente más afectadas por la vivienda vacía se observa una reducción respecto a hace diez años. En el área de Madre de Dios–San José–Universidad había 2.025 viviendas sin empadronados en 2015, casi 300 más que ahora, mientras que en Centro Oeste la cifra ha bajado en más de 250 pisos en ese mismo periodo.

El descenso también es visible en barrios que han experimentado una importante transformación urbana en los últimos años. En Valdegastea, por ejemplo, las viviendas sin empadronados han pasado de 417 a 212, prácticamente la mitad. Algo similar ocurre en Los Lirios, donde la cifra se ha reducido de 284 a 157.

En estos casos, el fenómeno está ligado en gran medida a la evolución natural de los barrios de expansión. Muchas de las viviendas que hace una década estaban recién construidas, pendientes de venta o sin ocupar, han ido incorporando residentes con el paso del tiempo, reduciendo progresivamente el número de pisos sin empadronados.

Otros barrios también muestran descensos, aunque más moderados. Cascajos–Piqueras ha pasado de 1.008 a 895 viviendas sin residentes registrados, mientras que en San Adrián la cifra se reduce ligeramente de 652 a 626. En el caso de la zona Sur, la caída es más visible, al pasar de 442 a 331 viviendas.

Incluso en barrios más pequeños o periféricos se repite esta tendencia. Yagüe, El Arco o La Estrella presentan hoy menos viviendas sin empadronados que hace una década, aunque las variaciones son más reducidas debido al tamaño de su parque residencial.

Aun con esta evolución favorable, los datos muestran que Logroño mantiene todavía una bolsa considerable de viviendas sin residentes registrados, especialmente en las zonas más consolidadas del casco urbano. Conviene matizar que estas cifras no implican necesariamente que todas estén vacías: en este grupo también pueden aparecer segundas residencias, viviendas en venta o pisos en alquiler con inquilinos no empadronados

Los datos también permiten identificar con bastante claridad en qué barrios vive la mayor parte de la población de Logroño. La zona con más residentes es Centro Oeste, donde están empadronadas 21.908 personas, seguida muy de cerca por Madre de Dios–San José–Universidad, con 21.293 vecinos. A continuación aparecen Centro Este, con 18.363 habitantes, y Oeste–El Cubo, donde viven 16.558 logroñeses. Son, en la práctica, los grandes núcleos residenciales de la ciudad, barrios consolidados que concentran una parte muy importante de la población.

Por detrás se sitúan otras áreas con un peso también relevante dentro del mapa demográfico de la capital riojana. El Centro, con 14.249 residentes, y Cascajos–Piqueras, con 11.523, completan el grupo de barrios que superan los diez mil habitantes o se acercan a esa cifra. En un segundo nivel aparecen San Adrián, con 8.964 vecinos, y Norte, con 6.648, mientras que el resto de zonas presentan poblaciones más reducidas, reflejo de su menor tamaño.

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